Los índices estadounidenses avanzan mientras el mercado calibra las nuevas solicitudes de paro, el pulso de la vivienda de segunda mano y una tanda clave de resultados de Airbnb, Coinbase, Pinterest y Rivian

El Dow Jones sube un 0,36% y tira de Wall Street

La apertura de la bolsa estadounidense ha vuelto a inclinar la balanza hacia el optimismo, al menos por unas horas. A las 9:30 horas de Nueva York, el Dow Jones Industrial Average Dow Jones Industrial Average se anotaba en torno a un 0,36%, el Nasdaq 100 Nasdaq 100 subía un 0,28% y el S&P 500 S&P 500 avanzaba un 0,33%, en una sesión marcada por los datos de empleo y a la espera del informe de ventas de vivienda existente de enero. En el plano corporativo, destacaban las ganancias de Johnson & Johnson, con un repunte del 1,53%, mientras Micron Technology Micron Technology escalaba un notable 4,71% y Zebra Technologies Zebra Technologies se disparaba un 16,53% poco después de la campana. Todo ello con un euro prácticamente plano frente al dólar, en el entorno de 1,1880 dólares, señal de un mercado de divisas en pausa.

wall street EPA/JUSTIN LANE
wall street EPA/JUSTIN LANE

Datos de empleo bajo la lupa

El primer mensaje del día ha llegado, como casi siempre en jueves, desde el mercado laboral. Las nuevas solicitudes semanales de subsidio de desempleo siguen siendo el indicador más inmediato del pulso de la economía real en Estados Unidos. Aunque el dato no ha provocado sobresaltos, el simple hecho de que Wall Street avance tras conocerlo revela que los inversores lo interpretan como compatible con un escenario de “aterrizaje suave”: crecimiento moderado, inflación contenida y un mercado de trabajo que se enfría sin desplomarse.

Lo relevante no es solo la cifra puntual, sino la tendencia. Tras varios trimestres de subidas de tipos, el mercado vigila cualquier señal de aumento sostenido de las peticiones de paro como antesala de un giro brusco en el empleo. Por ahora, el diagnóstico que se escucha en las mesas de negociación es prudente: “no es un dato brillante, pero tampoco catastrófico; permite seguir hablando de ajuste ordenado”, resume un gestor de renta variable estadounidense. La consecuencia es clara: mientras las solicitudes se mantengan en un rango razonable, la Reserva Federal tendrá margen para retrasar recortes agresivos de tipos sin hundir la confianza. Cualquier desviación significativa obligaría a reescribir, de nuevo, el guion de la política monetaria y del mercado.

Índice Dow Jones Industrial Average

El termómetro de la vivienda que inquieta a la Fed

El otro gran dato de la jornada llegará con las ventas de vivienda existente de enero, una estadística que funciona como termómetro de hasta qué punto los tipos altos han congelado el mercado inmobiliario estadounidense. El informe es especialmente sensible porque recoge operaciones cerradas después de meses de endurecimiento de las condiciones financieras. Si las ventas continúan debilitándose, el mensaje para la Reserva Federal será nítido: el canal vivienda está absorbiendo buena parte del ajuste.

Para los inversores, la vivienda es algo más que ladrillo. Afecta al patrimonio de los hogares, al consumo y al crédito. Un mercado de segunda mano paralizado, con inventarios en máximos y precios que apenas corrigen, puede convertirse en un freno persistente para el crecimiento. Sin embargo, un repunte inesperado de las ventas también tendría doble lectura: por un lado, aliviaría el temor a una recesión profunda; por otro, reavivaría el debate sobre si las condiciones financieras son realmente tan restrictivas como pretende la Fed. En ese contexto, la reacción de Wall Street al dato de vivienda puede pesar más en las próximas sesiones que la propia apertura positiva de hoy. “La vivienda es el eslabón que conecta los tipos con la economía real y con el ánimo del consumidor”, recuerdan desde una gran gestora europea.

Tecnología y fabricantes de chips vuelven a tirar del mercado

En el arranque de la sesión, el protagonismo ha vuelto a recaer en el sector tecnológico, y en particular en los fabricantes de chips. El caso de Micron, con un alza superior al 4,7%, es ilustrativo: el mercado sigue premiando a las compañías que están bien posicionadas en la cadena de suministro de memoria y semiconductores ligados a la inteligencia artificial y al ‘cloud’. El movimiento de hoy se suma a un patrón que se ha repetido durante los últimos meses: cuando hay dudas macro, los inversores se refugian en los grandes ganadores estructurales de la revolución digital.

Más llamativo aún ha sido el comportamiento de Zebra Technologies, con avances cercanos al 16,5% en los primeros compases de la sesión. La compañía, especializada en soluciones de seguimiento y gestión de activos, se beneficia de la combinación de automatización industrial y digitalización logística. “El mercado está dispuesto a pagar múltiplos elevados por historias de crecimiento creíble, incluso en un entorno de tipos altos”, apunta un analista de tecnología en Nueva York. Sin embargo, lo más grave, desde la óptica del riesgo, es que esta concentración de las subidas en unos pocos valores aumenta la fragilidad del conjunto del índice: cualquier tropiezo de los líderes puede amplificar la corrección del Nasdaq y, por extensión, del resto de la renta variable global.

 

Airbnb, Coinbase, Pinterest y Rivian se juegan la confianza

La verdadera prueba de fuego de la sesión llegará con la publicación de resultados de Airbnb, Coinbase, Pinterest y Rivian . No se trata solo de cuatro nombres mediáticos: cada uno es un espejo de tendencias clave de la economía estadounidense. Airbnb refleja la fortaleza del turismo y del consumo de servicios; Coinbase, la profundidad del apetito por activos de riesgo como las criptomonedas; Pinterest, la salud de la publicidad digital; Rivian, las expectativas sobre el coche eléctrico y la capacidad de los nuevos actores para competir con los gigantes tradicionales.

Coinbase Global, Inc. - 3

En este contexto, el mercado llega con el listón alto. Tras varios trimestres de ajuste de costes, los inversores quieren ver crecimiento de ingresos de doble dígito y, sobre todo, evidencia de que los modelos de negocio son sostenibles con tipos más altos y un consumidor más selectivo. Cualquier señal de desaceleración en reservas, usuarios activos o márgenes puede desencadenar correcciones intensas, especialmente en compañías con valoraciones exigentes. “La narrativa ya no basta; ahora cada trimestre tiene que confirmar que hay un camino claro hacia la rentabilidad estructural”, resumen desde un banco de inversión estadounidense. La consecuencia es que la sesión puede transformarse rápidamente de calma aparente en volatilidad si uno o varios de estos nombres decepcionan.

Una sesión en la que manda la micro frente a la macro

Aunque los focos estén puestos en los datos de empleo y vivienda, la dinámica de la jornada evidencia un fenómeno creciente: la microeconomía corporativa pesa cada vez más que los grandes titulares macro en el movimiento diario de los índices. Las variaciones de hoy en el Dow, el Nasdaq y el S&P son relativamente modestas, pero en el interior de los índices hay una dispersión enorme entre ganadores y perdedores en función de sus resultados y guías de beneficios.

Este hecho revela un cambio de fase en el ciclo bursátil. Tras años en los que bastaba con seguir la estela de la liquidez de los bancos centrales, ahora el mercado examina empresa por empresa, sector por sector. La consecuencia es clara: los errores de ejecución, los retrasos en proyectos o las revisiones a la baja de beneficios se castigan con caídas de dos dígitos en cuestión de minutos, mientras que las compañías que superan expectativas ven cómo sus valoraciones se inflan aún más. Para el inversor, este entorno exige una gestión mucho más activa y una capacidad real de análisis fundamental. “La macro sigue marcando el marco general, pero el alfa está en elegir bien los nombres”, sintetiza un gestor de renta variable global. En este paisaje, jornadas como la de hoy sirven para recordar que la aparente tranquilidad de los índices puede esconder movimientos muy agresivos bajo la superficie.

El papel del euro y el dólar en el apetito por riesgo

En paralelo a la renta variable, el cruce euro/dólar se mantiene prácticamente congelado en torno a los 1,1880 dólares por euro, una estabilidad engañosa que, sin embargo, facilita la toma de decisiones para muchos inversores internacionales. Un tipo de cambio estable reduce el ruido para las carteras europeas invertidas en activos estadounidenses y limita el impacto de la divisa en los resultados de las multinacionales del Viejo Continente con exposición a Nueva York y al conjunto del mercado estadounidense.

No obstante, el contraste con otras fases del ciclo reciente resulta demoledor: en momentos de fuerte volatilidad en el cruce, el flujo hacia activos de riesgo se ha visto frenado por el miedo a pérdidas adicionales vía divisa. Hoy, la foto es otra. “Mientras el dólar no se dispare, la renta variable estadounidense seguirá siendo el epicentro del riesgo global”, señalan en una firma de análisis con sede en Londres. La estabilidad del euro frente al billete verde también permite al Banco Central Europeo mantener su propia hoja de ruta sin verse forzado por movimientos bruscos del tipo de cambio. Para las bolsas, este contexto de divisa tranquila elimina una fuente potencial de tensión justo cuando las miradas están centradas en los beneficios empresariales y en el calendario de decisiones de la Reserva Federal.

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