La Generación Z pierde el primer empleo: aquí crecerá el trabajo

José Vizner advierte de que la inteligencia artificial está destruyendo la puerta de entrada al mercado laboral, pero también está creando una gigantesca demanda de técnicos, instaladores y profesionales capaces de resolver problemas reales.
Trabajadores de la construcción sobre un andamio en una obra, EPA/JIM LO SCALZO
Trabajadores de la construcción sobre un andamio en una obra, EPA/JIM LO SCALZO

El primer peldaño de la carrera profesional comienza a desaparecer. Los jóvenes de entre 22 y 25 años empleados en las ocupaciones más expuestas a la inteligencia artificial registran una contracción anual del 3,8%, mientras los puestos menos afectados crecen un 2%. El problema ya no es únicamente conseguir un buen empleo. Es encontrar una empresa dispuesta a enseñar desde cero.

José Vizner lo resume con una expresión inquietante: «Apocalipsis laboral. Pero no para todos». La IA está cerrando puertas tradicionales, pero abre otras en los lugares menos esperados: centros de datos, redes eléctricas, refrigeración, mantenimiento industrial y trabajos que exigen criterio humano.

El primer escalón se rompe

Durante décadas, las compañías contrataron recién graduados para realizar tareas repetitivas: ordenar información, preparar informes, revisar documentos o escribir código básico. Ese trabajo permitía aprender el funcionamiento de una empresa antes de asumir responsabilidades mayores.

Ahora, una parte creciente de esas funciones puede resolverse mediante herramientas automáticas. Un estudio del Stanford Digital Economy Lab detectó una caída relativa del 13% en el empleo de trabajadores jóvenes dentro de las profesiones con mayor exposición a la IA. Los profesionales experimentados, sin embargo, mantienen mejor sus posiciones porque aportan contexto, relaciones y capacidad de decisión.

La paradoja es evidente: las empresas necesitan talento sénior, pero están destruyendo el mecanismo que permitía fabricarlo.

La IA también necesita albañiles

El futuro laboral no estará únicamente detrás de una pantalla. Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, ha señalado a electricistas, fontaneros, soldadores, técnicos y trabajadores de la construcción como algunos de los grandes beneficiarios de la expansión de la inteligencia artificial.

La razón es física. Los modelos necesitan centros de datos, redes de fibra, subestaciones eléctricas, sistemas de refrigeración y plantas industriales. La demanda mundial de capacidad podría pasar de unos 70 gigavatios a cerca de 220 gigavatios durante los próximos años.

El sector que más crecerá no será necesariamente el que utilice la IA, sino el que permita que exista.

Una inversión de siete billones

La carrera por construir infraestructuras digitales podría movilizar alrededor de 7 billones de dólares hasta 2030. El capital se dirigirá hacia procesadores, redes energéticas, refrigeración, suelo industrial y equipamiento eléctrico, pero el principal cuello de botella puede ser humano: no habrá suficientes profesionales especializados para ejecutar todos los proyectos.

Este hecho altera la jerarquía tradicional del mercado laboral. Un título universitario genérico pierde valor frente a una acreditación técnica vinculada a energía, automatización, climatización o mantenimiento.

El contraste resulta demoledor. Mientras miles de graduados compiten por una plaza corporativa, determinadas compañías industriales tienen dificultades para encontrar trabajadores capaces de instalar y mantener la infraestructura que sostiene la economía digital.

Correr hacia los problemas difíciles

Lisa Su, consejera delegada de AMD, ha repetido una recomendación recibida al comienzo de su carrera: correr hacia los problemas importantes, no alejarse de ellos. Su trayectoria demuestra que las situaciones complejas pueden ofrecer más oportunidades que los sectores de moda.

Vizner traslada esta idea al mercado actual. Cuando cientos de candidatos presentan titulaciones similares, la diferenciación no procede de acumular otro certificado, sino de resolver el asunto que nadie quiere asumir.

Una fábrica con problemas energéticos, un centro de datos que no consigue refrigerarse o una empresa incapaz de integrar su información ofrecen más recorrido profesional que una función administrativa fácilmente estandarizable.

El criterio sustituye al conocimiento

La Organización Internacional del Trabajo calcula que uno de cada cuatro empleos presenta algún grado de exposición a la inteligencia artificial generativa. Sin embargo, exposición no significa desaparición. En muchos casos, la tecnología automatizará tareas concretas mientras eleva el valor de la supervisión, el juicio y la responsabilidad humana.

Jane Fraser, consejera delegada de Citigroup, recomienda centrarse en adquirir capacidades antes que en perseguir cargos. La idea resulta especialmente relevante para la Generación Z: memorizar conocimientos aporta menos ventaja cuando una máquina puede recuperarlos en segundos. Interpretarlos correctamente será mucho más valioso.

Visibilidad antes que currículum

Las carreras de Andy Jassy, Julie Sweet o Doug McMillon tampoco siguieron una línea recta. Hubo empleos modestos, cambios de sector, preguntas incómodas y responsabilidades aceptadas antes de sentirse completamente preparados.

McMillon, que comenzó descargando camiones antes de dirigir Walmart, ha explicado que muchas de sus oportunidades aparecieron cuando se ofrecía a sustituir a sus superiores. Levantó la mano antes de tener todas las respuestas.

El Foro Económico Mundial prevé que las transformaciones actuales destruyan 92 millones de puestos, pero generen 170 millones, con un saldo positivo de 78 millones. El empleo no desaparece: cambia de ubicación, de herramientas y de requisitos.

El sitio se ha movido. Y quien siga buscando las oportunidades donde estaban hace diez años puede descubrir demasiado tarde que el futuro laboral ya se está construyendo en otro lugar.

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