Pulso monetario global

El Kremlin desafía al dólar y exige que compita con monedas nacionales

El Kremlin ha lanzado un nuevo mensaje directo a Washington en pleno debate sobre la hegemonía financiera global. El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, afirmó este viernes que el dólar estadounidense “tendrá que superar a las monedas alternativas y nacionales” si Estados Unidos no abandona la práctica de restringir el uso de su divisa como instrumento político.

Las declaraciones se producen en un momento de creciente tensión económica entre Rusia y Occidente, marcado por sanciones financieras, bloqueos de activos y un avance visible de acuerdos bilaterales en monedas distintas al dólar.

EPA/RAMIL SITDIKOV
EPA/RAMIL SITDIKOV

Peskov fue contundente: si Washington continúa limitando el acceso al dólar mediante sanciones o restricciones financieras, la moneda estadounidense tendrá que competir en condiciones de mercado con otras divisas que ganan protagonismo en el comercio internacional.

El portavoz del Kremlin sugirió que el uso del dólar como herramienta de presión geopolítica podría terminar erosionando su atractivo global. En otras palabras, cuanto más se utilice la divisa como arma política, mayor será el incentivo para que otros países busquen alternativas. Esta idea no es nueva en Moscú, pero sí cada vez más explícita.

Peskov: "Si Washington continúa limitando el acceso al dólar mediante sanciones o restricciones financieras, la moneda ​estadounidense tendrá que competir en condiciones de mercado con otras divisas que ganan protagonismo en el comercio internacional.
Peskov: "Si Washington continúa limitando el acceso al dólar mediante sanciones o restricciones financieras, la moneda
estadounidense tendrá que competir en condiciones de mercado con otras divisas que ganan protagonismo en el comercio internacional"

La desdolarización como estrategia rusa

Desde el inicio de la guerra en Ucrania y la imposición de sanciones occidentales sin precedentes, Rusia ha acelerado su estrategia de desdolarización.

El país ha incrementado el uso del rublo en el comercio bilateral y ha reforzado acuerdos en yuanes chinos, rupias indias y otras monedas nacionales. Además, ha promovido sistemas de pago alternativos para reducir la dependencia del sistema financiero dominado por Occidente. La congelación de reservas internacionales rusas en dólares y euros fue uno de los detonantes clave de esta política.

Desde el inicio de la guerra en Ucrania y la imposición de sanciones occidentales sin precedentes, Rusia ha acelerado su estrategia de desdolarización
Desde el inicio de la guerra en Ucrania y la imposición de sanciones occidentales sin precedentes, Rusia ha acelerado su estrategia de desdolarización

Un mensaje al Sur Global

Las palabras de Peskov también parecen dirigidas a economías emergentes y países del llamado Sur Global, muchos de los cuales han mostrado interés en diversificar sus reservas y reducir la exposición al dólar.

Organismos como los BRICS han debatido en los últimos años la creación de mecanismos financieros propios y la ampliación del uso de monedas nacionales en el comercio energético y de materias primas.

El mensaje ruso es claro: el dominio del dólar no es inevitable si su uso se percibe como políticamente condicionado.

Estados Unidos ha utilizado históricamente su control sobre el sistema financiero internacional —incluyendo el acceso al dólar y al sistema SWIFT— como herramienta de política exterior.

Las sanciones financieras permiten aislar economías, bloquear transacciones y limitar el acceso a mercados globales. Sin embargo, este poder también puede generar incentivos para la creación de circuitos financieros paralelos.

Para Moscú, el uso intensivo de sanciones demuestra que el sistema monetario internacional no es neutral.

BRICS
Organismos como los BRICS han debatido en los últimos años la creación de mecanismos financieros propios
y la ampliación del uso de monedas nacionales en el comercio energético y de materias primas.

¿Está en riesgo la hegemonía del dólar?

Pese a los avances en acuerdos en monedas locales, el dólar sigue siendo la principal divisa de reserva mundial y la moneda dominante en el comercio internacional, especialmente en el sector energético.

Sin embargo, analistas advierten que la fragmentación del sistema financiero global podría acelerarse si las tensiones geopolíticas se mantienen o aumentan.

China, por ejemplo, ha impulsado la internacionalización del yuan, mientras que otros bloques exploran sistemas de pago alternativos.

El desafío no es inmediato, pero sí estructural.

La frase clave de Peskov —que el dólar “tendrá que superar a las monedas alternativas”— sugiere un cambio conceptual: la hegemonía monetaria ya no debe darse por sentada, sino ganarse en términos de estabilidad, confianza y neutralidad.

En ese escenario, la competencia entre divisas dependerá no solo del tamaño de las economías emisoras, sino también de la percepción de riesgo político.

Si los actores internacionales temen que sus activos puedan ser congelados o restringidos por decisiones unilaterales, buscarán diversificar.

Un nuevo capítulo en la rivalidad financiera

Las declaraciones del Kremlin se enmarcan en una rivalidad más amplia entre Rusia y Estados Unidos, que ya no se limita al terreno militar o diplomático, sino que se extiende al sistema financiero internacional.

La guerra en Ucrania ha acelerado una reconfiguración de alianzas económicas y ha puesto sobre la mesa debates que antes parecían teóricos: multipolaridad monetaria, monedas digitales de bancos centrales y comercio bilateral fuera del dólar.

A corto plazo, es improbable que el dólar pierda su posición dominante. Sin embargo, el proceso de diversificación de reservas y comercio en monedas nacionales podría intensificarse.

A medio plazo, el verdadero impacto dependerá de si Estados Unidos mantiene el uso intensivo de sanciones financieras como herramienta estratégica.

La consecuencia es clara: el debate ya no es solo geopolítico, sino monetario. Y Moscú quiere que el dólar deje de ser un privilegio político para convertirse en una moneda que compita en igualdad de condiciones.

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