Google quema 5.900 millones y rompe su máquina de caja
Alphabet ha cruzado una frontera que parecía reservada a empresas mucho menos rentables.
La matriz de Google registró un flujo de caja libre negativo de 5.900 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026.
Apenas dos trimestres antes generaba cerca de 24.600 millones.
El negocio continúa creciendo, pero la inteligencia artificial está transformando una máquina digital de márgenes extraordinarios en una compañía cada vez más dependiente de centros de datos, energía y chips.
La caída que rompe la serie
El dato oficial es incluso peor que los 5.700 millones recogidos inicialmente por algunos gráficos: Alphabet consumió 5.900 millones de dólares después de inversiones durante el trimestre. Es la primera cifra negativa desde que Google salió a Bolsa en 2004.
El giro resulta especialmente llamativo por su velocidad. El flujo libre fue de 24.461 millones en el tercer trimestre de 2025, alcanzó 24.551 millones en el cuarto y cayó hasta 10.116 millones durante los tres primeros meses de 2026. En apenas medio año, la compañía ha pasado de producir una cantidad extraordinaria de liquidez a gastar más efectivo del que genera su actividad.
Bandera roja en Google.
— Jose Vizner (@Josevizner) July 23, 2026
El flujo de caja libre de $GOOGL entra en negativo por primera vez en su historia: -5.700 millones de dólares en el trimestre.
Hace apenas dos trimestres generaba casi 25.000 millones. El giro es brutal.
¿La explicación? El capex de la IA. Google está… pic.twitter.com/sAhgpIeQq4
La explicación está en el capex
Google no ha dejado de producir dinero con sus operaciones. Generó 39.100 millones de dólares de caja operativa entre abril y junio. El problema es que dedicó 44.900 millones a inversiones de capital, más de lo que entró en la empresa.
El 60% de la inversión en infraestructura técnica se dirigió a servidores y el 40% restante a centros de datos y redes. Son los equipos necesarios para entrenar Gemini, procesar consultas, vender capacidad en la nube y competir con Microsoft, Amazon, Meta y los laboratorios independientes de IA. No es un colapso operativo: es una transformación radical del modelo económico.
De empresa digital a gigante industrial
Durante dos décadas, Google fue el ejemplo perfecto de negocio ligero en activos. Su buscador y su plataforma publicitaria podían incorporar millones de usuarios sin construir una fábrica para cada nuevo mercado.
La IA rompe esa lógica. Cada modelo avanzado exige procesadores, refrigeración, terrenos, redes eléctricas y contratos energéticos. Alphabet ha elevado su previsión de inversión para 2026 desde 180.000-190.000 millones hasta 195.000-205.000 millones de dólares. Además, anticipa otro aumento significativo en 2027.
«El flujo de caja libre seguirá bajo presión por nuestras inversiones en infraestructura técnica», reconoció la directora financiera, Anat Ashkenazi.
El negocio todavía responde
La bandera roja no debe confundirse con una avería general. Los ingresos de Alphabet avanzaron un 24%, hasta 119.800 millones de dólares, mientras el beneficio operativo aumentó un 30%, hasta 40.800 millones.
Google Cloud creció un espectacular 82%, alcanzó 24.800 millones de facturación y más que triplicó su beneficio operativo. La cartera de contratos pendientes llegó a 514.000 millones, impulsada por la demanda de infraestructura y soluciones de inteligencia artificial. Es la principal defensa de Google: está gastando cantidades históricas, pero también encuentra clientes dispuestos a utilizar la capacidad construida.
La rentabilidad queda distorsionada
El beneficio neto ascendió a 112.100 millones de dólares, pero esa cifra ofrece una imagen demasiado favorable del trimestre. La mayor parte del salto procedió de alrededor de 98.000 millones en ganancias sobre inversiones financieras, principalmente revalorizaciones todavía no realizadas.
El flujo de caja libre permite observar lo que el resultado contable oculta: cuánto efectivo queda después de mantener y ampliar la infraestructura. Por eso el mercado castigó las acciones pese al fuerte crecimiento de los ingresos. Los inversores ya no preguntan únicamente cuánto crece la IA, sino cuánto capital absorberá antes de producir retornos suficientes.
No existe una crisis de liquidez
Alphabet conserva 242.500 millones de dólares entre efectivo y valores negociables. Además, todavía genera 53.300 millones de flujo libre acumulado en doce meses. La compañía puede financiar la expansión sin enfrentarse a una emergencia inmediata.
Sin embargo, la tendencia condiciona recompras, dividendos y futuras adquisiciones. También aumenta la exposición a errores de cálculo: centros de datos construidos con costes elevados pueden perder valor rápidamente si mejora la eficiencia de los modelos, cambia la arquitectura de los chips o la demanda empresarial crece por debajo de lo previsto.
La prueba que empieza ahora
Google necesita demostrar que la inversión no responde únicamente al miedo de quedarse atrás. Search crece un 17%, Gemini gana usuarios y Cloud acelera, pero todavía falta separar los ingresos realmente nuevos de aquellos que simplemente migran desde productos tradicionales.
El mercado toleró durante años cualquier gasto vinculado a la inteligencia artificial. El primer trimestre con caja libre negativa introduce un límite. Mientras Google convierta servidores en contratos rentables, el desembolso podrá interpretarse como expansión. Si el capex continúa creciendo más deprisa que la monetización, empezará a parecerse a una carrera defensiva sin precio conocido.