El PIB cayó un 8,4% en el primer trimestre respecto al cierre de 2019, según BBVA, Fedea y Rafael del Pino

Parte del ahorro forzoso de hogares por la Covid se habría materializado en inversión privada no residencial

MADRID, 28 (EUROPA PRESS)

El Producto Interior Bruto (PIB) se ha reducido un 8,4% en el primer trimestre del año en comparación con el último trimestre de 2019, el anterior al inicio de la crisis económica, según el Observatorio del Ciclo Económico en España, una iniciativa conjunta de la Fundación Rafael del Pino, BBVA Research y Fedea.

Por su parte, el PIB por población en edad de trabajar en el primer trimestre de 2021 se contrajo un 10,9% respecto a finales de 2019 e, incluso, se situó un 5,1% por debajo del registrado en el primer trimestre de 2020.

«El deterioro de la situación epidemiológica, no permite inferir unas condiciones halagüeñas para el primer trimestre del año 2021», argumenta el informe, en el que se explica que los factores de oferta están detrás de la contracción prevista en el primer trimestre de 2021.

De hecho, indica que durante los dos primeros trimestres de la crisis de la Covid-19 en 2020 los factores de oferta explicaron un 53% de la caída de la producción, mientras que los de demanda representaron el 47%. En el caso de las caídas interanuales de la segunda mitad de 2020, éstas vienen explicadas principalmente por factores de oferta (un 86%), dejando poco espacio (sólo un 14%) a los factores de demanda.

Entre los factores de oferta, es la productividad total de los factores (PTF) la que explica en mayor medida la caída de la producción, con una contribución media de 6,6 puntos durante 2020 y una contribución también negativa de 3 puntos esperada para el inicio de 2021.

Según señala el estudio, a partir del segundo trimestre de 2020 y hasta el primer trimestre de 2021, la contribución negativa al crecimiento de las perturbaciones asociadas a los márgenes salariales ha ido incrementándose paulatinamente. En promedio del año, 2,3 puntos de caída de la producción son atribuibles a los márgenes salariales. En el primer trimestre de 2021, los márgenes salariales podrían haber reducido el crecimiento en 4 puntos porcentuales.

En cambio, entre las perturbaciones de crédito y de demanda agregada cabe destacar la aportación positiva del crédito durante 2020, contribuyendo con 0,8 puntos porcentuales al crecimiento y con expectativas de que haya seguido aportando otros 0,4 puntos porcentuales en el primer trimestre de 2021.

El impulso del consumo e inversión públicas también ha mostrado una aportación positiva al crecimiento en 2020, que ha alcanzado 0,3 puntos en promedio, aportación que parece estar diluyéndose en el inicio de 2021.

AHORRO FORZOSO MATERIALIZADO EN INVERSIÓN PRIVADA NO RESIDENCIAL

Asimismo, una parte del ahorro forzoso de los hogares se ha materializado en inversión privada no residencial, es decir, en maquinaria y bienes de equipo que, junto con el impulso crediticio, ha impedido una caída superior de la inversión privada no residencial durante la crisis de la Covid-19, según se desprende de la sexta edición del Observatorio del Ciclo.

Esta versión del Observatorio se ha centrado en evaluar los factores que explican el comportamiento cíclico de la producción durante la crisis del Covid-19, pero también los que ayudan a entender las variaciones del consumo y la inversión privada no residencial.

En concreto, el estudio apunta a que los factores de oferta han sido los responsables principales de la contracción de la inversión privada no residencial en 2020, que, sin embargo, han empezado a contribuir de manera positiva en el primer trimestre de 2021.

Por su parte, los factores de demanda explican la fuerte contracción del consumo privado en los cuatro trimestres de 2020, particularmente en el segundo. En concreto, los que han tenido mayor contribución han sido los asociados a factores idiosincráticos en la demanda de consumo, y cambios en las expectativas sobre la situación económica.

No obstante, el estudio apunta a que las perturbaciones negativas de consumo privado han ido reduciéndose desde el segundo trimestre de 2020, para ser casi nulas a finales de año, y tornarse en claramente positivas en el primer trimestre de 2021. Esta evolución apunta a la existencia de fenómenos de consumo embalsado y ahorro forzoso por parte de los hogares cuya restricción tiende a ir relajándose.

El impulso de crédito ha permitido amortiguar la caída del consumo privado hasta casi 1,5 puntos porcentuales, mientras que la contribución de los factores de demanda sobre el consumo es prácticamente marginal en el primer trimestre de 2021.

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