Olvida Atlas/3I, el Presidente Obama sobre los aliens en una nueva entrevista: "Son reales"
Que un expresidente de Estados Unidos hable de extraterrestres ya no es un chiste de tertulia nocturna, sino material político y cultural de primer orden. En una nueva entrevista, Barack Obama ha afirmado que “los aliens son reales”, aunque matiza que nunca ha visto ninguno ni cree que se escondan en bases secretas. Según la transcripción de su conversación con el podcaster Brian Tyler Cohen, Obama responde sin rodeos a la pregunta directa de si existen extraterrestres: «Son reales, pero no los he visto».
Lo hace en un contexto muy concreto: mientras crece el interés por los llamados fenómenos anómalos no identificados (UAP) tras los vídeos militares desclasificados y las declaraciones de exoficiales de inteligencia, y mientras la política estadounidense sigue polarizada por la gestión migratoria de Donald Trump. En la misma entrevista, el expresidente dedica mucho más tiempo a criticar las redadas de inmigración en Minnesota que a hablar de “aliens”, pero la frase de tres palabras ha eclipsado el resto.
El resultado es una combinación explosiva: un líder con alta credibilidad pública que admite que la vida extraterrestre es, a su juicio, una realidad, pero al mismo tiempo desinfla las teorías de conspiración sobre el encubrimiento oficial. Una mezcla perfecta para alimentar titulares, memes y, también, nuevas preguntas sobre qué sabemos —y qué no— del cosmos.
Un podcast viral y una frase que lo cambia todo
La declaración llega en el formato más propio de esta época: un podcast político de largo formato, pensado para YouTube y redes, en el que Obama conversa de forma distendida con Brian Tyler Cohen. Según la transcripción publicada por el propio expresidente en Medium, Cohen le pregunta sin rodeos si los aliens son reales. Obama responde: «Son reales, pero no los he visto», y añade que no se esconden en ninguna instalación secreta, «a no ser que exista una conspiración enorme y me lo ocultaran incluso a mí cuando era presidente».
La revista Time recogió inmediatamente la frase y la contextualizó: se trata de una entrevista más amplia en la que el expresidente habla sobre inmigración, abusos de poder de agentes federales y degradación del debate público bajo la Administración Trump, pero el clip sobre extraterrestres se ha convertido en el extracto viral.
Lo más relevante no es tanto el chascarrillo como el tono. Obama no suena evasivo —como en otras ocasiones en que bromeó con el tema—, sino que asume con naturalidad algo que la mayoría de astrofísicos dan por hecho: en un universo con cientos de miles de millones de planetas, la vida fuera de la Tierra es estadísticamente probable. La novedad es que lo diga, en voz alta, quien ha tenido acceso a los niveles más altos de información clasificada.
Former President Barack Obama on aliens: “They’re real” “But I haven’t seen them. They’re not being kept at Area 51. There’s no underground facility — unless there’s this enormous conspiracy and they hid it from the President of the United States.”
by u/TheGoldenLeaper in UFOB
Qué dijo realmente Obama sobre aliens y Área 51
Pese a los titulares, Obama no está admitiendo que la Casa Blanca tenga un dossier secreto de encuentros cercanos. Lo que afirma, con cierto humor, es que cree que la vida extraterrestre existe en algún lugar del universo, pero niega haber visto pruebas directas ni haber sido informado de un encubrimiento. «No los están guardando en el Área 51. No hay instalaciones subterráneas… salvo que exista esa gran conspiración y se la ocultaran al presidente», ironiza.
El mensaje desmonta la fantasía clásica de la cultura popular: ni cámaras frigoríficas con cuerpos grises ni naves estrelladas apiladas en hangares. Al mismo tiempo, legitima la pregunta de fondo: si incluso un expresidente asume que “son reales”, ¿no debería la conversación pública centrarse menos en los memes y más en lo que implica, científica y filosóficamente, que no estemos solos?
Hay también un matiz político. Obama evita cualquier afirmación verificable sobre visitas a la Tierra, contactos o programas secretos. Se limita a reforzar dos ideas: existen fenómenos aéreos que seguimos sin comprender y la hipótesis de vida en otros mundos no es ciencia ficción, sino un escenario que la astronomía moderna considera plausible. En otras palabras, abre la puerta imaginaria sin cruzar ningún umbral comprometedor para los servicios de inteligencia.
De los UAP del Pentágono al “son reales” de 2026
No es la primera vez que Obama se pronuncia sobre lo que ahora se denomina UAP. En 2021, antes de la publicación del informe del Director de Inteligencia Nacional sobre fenómenos aéreos, ya reconoció en televisión que existían «grabaciones y registros de objetos en el cielo que no sabemos exactamente qué son».
Aquel informe —104 páginas y 144 incidentes registrados entre 2004 y 2021, de los cuales solo uno pudo explicarse con claridad— marcó un antes y un después: por primera vez, el Gobierno estadounidense admitía que una parte de lo capturado por sensores militares seguía siendo anómalo. Desde entonces, el término “UFO” ha cedido paso a “UAP”, y el foco se ha desplazado de la especulación sobre platillos volantes hacia un enfoque más técnico: qué tipo de fenómenos (naturales, tecnológicos o desconocidos) pueden producir esas firmas.
El «son reales» de 2026 encaja en esa línea: no confirma visitas, pero sí la existencia de dos cosas muy concretas. Primero, registros instrumentales serios de fenómenos que la ciencia no ha resuelto aún. Segundo, un consenso creciente en la comunidad científica de que la vida —simple o compleja— podría habitar alguno de los más de 6.000 exoplanetas confirmados hasta la fecha solo en nuestra galaxia.
El cálculo político: extraterrestres, ICE y Trump en la misma conversación
Lo que hace especialmente interesante esta entrevista es su estructura. La frase sobre los aliens ocupa apenas unos segundos, sin repregunta. El grueso del tiempo lo dedica Obama a temas domésticos: condena la operación masiva de agentes de inmigración en Minnesota, conocida como “Operation Metro Surge”, denuncia el uso de un niño de cinco años para tender trampas a sus padres y alerta de un comportamiento “propio de regímenes autoritarios” por parte de algunos agentes federales.
En ese marco, el comentario sobre extraterrestres funciona casi como un respiro ligero dentro de una conversación tensa, pero el ecosistema mediático lo ha invertido: lo anecdótico se ha convertido en titular y lo estructural ha quedado al fondo. El propio artículo de Time subraya la paradoja: las palabras más compartidas de la entrevista no son las que denuncian un despliegue de miles de agentes o la muerte de manifestantes en Minneapolis, sino las que tocan el imaginario de la ciencia ficción.
Este contraste revela hasta qué punto la cultura del “clip” y del extracto virable condiciona ya la política. Para Obama, reconocer abiertamente que cree en la vida extraterrestre es un riesgo calculado: proyecta curiosidad y modernidad, pero puede ser explotado por sus críticos como excentricidad. A la vez, le permite enmarcar su crítica a Trump en un discurso más amplio sobre racionalidad, ciencia y decencia democrática.
Ciencia frente a conspiración: dónde traza Obama la línea
La declaración del expresidente llega en un momento en el que el ecosistema OVNI vive una nueva ola de testimonios: exoficiales de inteligencia como David Grusch afirman que Estados Unidos habría recuperado “artefactos de origen no humano” y restos biológicos, sin aportar hasta ahora pruebas verificables. En paralelo, el Pentágono sigue recibiendo informes sobre objetos que desafían, al menos en apariencia, la física convencional.
Obama, sin embargo, se sitúa deliberadamente en el lado escéptico del espectro conspirativo. Acepta la probabilidad de vida extraterrestre y la realidad de los UAP como fenómeno de observación, pero rechaza la narrativa de enormes secretos guardados en Area 51. Su mensaje implícito es claro: podemos hablar de estas cuestiones sin entregarnos al sensacionalismo.
Para los movimientos de “divulgación” —que interpretan cualquier gesto de un alto cargo como un “soft disclosure” progresivo—, la frase es oro puro. Sin embargo, el propio Obama niega cualquier revelación explosiva: todo lo que admite está ya en dominio público, en informes oficiales y avances astronómicos. La novedad es que un expresidente lo verbalice de forma tan directa y, sobre todo, que lo haga sin ridiculizar a quienes se interesan por el tema.
Great sitting down with @BrianTylerCohen to talk about everything from the courage we saw in Minnesota, to how Democrats can be true to our values and get stuff done, to how we’re building a community of changemakers at the @ObamaFoundation. https://t.co/xyskxKbM8n pic.twitter.com/E02yOaHezK
— Barack Obama (@BarackObama) February 14, 2026
Qué dice hoy la ciencia sobre la vida más allá de la Tierra
Más allá de la política y los titulares, la posición de Obama refleja un estado de la ciencia bastante sólido. En apenas tres décadas, los astrónomos han pasado de conocer cero exoplanetas confirmados a más de 6.000, distribuidos en más de 4.500 sistemas planetarios diferentes. Estudios recientes elevan la estimación a 100.000 millones de planetas solo en la Vía Láctea, una cifra que algunos trabajos amplían hasta los 200.000 o 300.000 millones.
Telescopios como James Webb ya analizan la composición atmosférica de mundos lejanos en busca de gases potencialmente vinculados a procesos biológicos, mientras que la futura misión Roman Space Telescope, cuyo lanzamiento podría adelantarse a finales de 2026, aspira a descubrir más de 100.000 nuevos planetas en su primera misión de cinco años.
Nada de esto demuestra que exista vida compleja, y menos aún civilizaciones avanzadas. Pero el cambio de escala es brutal: el universo observable deja de ser un desierto y pasa a verse como un océano de mundos, algunos de ellos situados en zonas de habitabilidad y con condiciones que podrían permitir agua líquida. En ese contexto, afirmar que “los aliens son reales” significa, básicamente, alinearse con la probabilidad matemática más razonable.