Jamenei desafía a Trump y eleva el pulso: “EE.UU. no entiende a Irán… y volverá a fracasar”
El líder supremo iraní, Ali Jamenei, ha respondido al endurecimiento del tono desde Washington con un aviso directo: cualquier movimiento de Estados Unidos “fallará” porque, según él, “no conocen Irán”. Sus palabras llegan cuando Donald Trump combina apertura a negociar un acuerdo nuclear con la advertencia de que EE. UU. podría “actuar” antes de una reunión, en plena ola de protestas y represión que, según un recuento de HRANA citado por Reuters, ya supera las 500 muertes.
Un mensaje calculado: Jamenei niega la presión y busca marcar el relato
Ali Jamenei ha elevado el tono frente a Estados Unidos con un mensaje que pretende ser, a la vez, interno y externo. En una publicación en X, el líder supremo sostuvo que “nuestros enemigos no conocen Irán” y que Washington ya fracasó en el pasado por “una planificación defectuosa”; por eso, añadió, sus “maniobras equivocadas” volverán a conducir al fracaso.
La frase no es casual. Jamenei busca proyectar resiliencia y, sobre todo, consolidar un marco narrativo: las protestas no serían solo una crisis doméstica, sino el resultado de la intervención extranjera. Ese enfoque es consistente con el discurso oficial iraní en las últimas semanas, que ha señalado a EE. UU. e Israel como instigadores del desorden.
El contexto que enciende la mecha: protestas, represión y un recuento por encima de 500 muertos
El endurecimiento retórico llega en pleno deterioro del clima interno iraní. La ola de protestas, iniciada el 28 de diciembre por la crisis del coste de la vida y rápidamente transformada en una contestación política más amplia, ha dejado un balance que supera ya las 500 muertes, según HRANA (grupo de derechos humanos con sede en Estados Unidos) citado por Reuters. El mismo recuento eleva a más de 10.600 las detenciones, aunque Teherán no ha confirmado cifras y la verificación se complica por restricciones informativas.
Trump mezcla dos señales: negociación nuclear… y la amenaza de actuar antes
Desde Washington, el mensaje también ha sido dual. Trump ha afirmado que Irán se habría puesto en contacto para hablar de un acuerdo nuclear y que se está preparando una reunión, pero ha dejado una advertencia que incrementa el riesgo de escalada: EE. UU. podría “tener que actuar” antes de que ese encuentro se materialice, en función de lo que ocurra en las calles iraníes.
En paralelo, Reuters ha descrito un enfoque que oscila entre la presión y la prudencia: amenazas públicas más duras, evaluación de alternativas —incluidas opciones de ciberrespuesta— y cautela estratégica ante el coste de una intervención directa en un país con memoria histórica de injerencias externas.
Por qué el mensaje de Jamenei importa ahora
La intervención de Jamenei cumple tres objetivos. Primero, refuerza la idea de que el régimen no cederá por presión externa. Segundo, intenta desplazar el foco desde la represión interna hacia la “amenaza” extranjera, buscando cohesión en parte del electorado y de los cuerpos de seguridad. Y tercero, lanza una señal de disuasión a EE. UU.: si Washington actúa, Irán tratará de presentar la respuesta como legítima defensa frente a una agresión.
La clave para mercados y diplomacia: menos visibilidad, más prima de riesgo
En términos prácticos, este cruce de mensajes eleva la incertidumbre en dos planos. En el diplomático, porque complica la construcción de un canal de negociación estable si, a la vez, se verbaliza la posibilidad de actuar antes de hablar. En el financiero, porque la escalada geopolítica tiende a traducirse en más cobertura y rotaciones defensivas, especialmente si el episodio se prolonga o afecta a expectativas de energía e inflación. La tensión, además, coincide con un momento de elevada sensibilidad del mercado a la política estadounidense, como reflejan los movimientos recientes en refugios.
Qué puede ocurrir a partir de aquí
El escenario inmediato queda abierto: si el canal de negociación se concreta y reduce tensión, Jamenei podría replegar el tono para evitar la imagen de concesión; si el enfrentamiento escala, el régimen reforzará el relato de “injerencia” y aumentará la presión interna. En ambos casos, el mensaje ya está lanzado: Irán quiere dejar claro que no acepta ultimátums y que interpreta cualquier paso de Washington como una prueba de fuerza.
