El Ibex 35 rompe los 18.000 puntos con dinero récord en el mercado
El Ibex 35 ha superado este lunes, por primera vez en su historia, la cota de los 18.000 puntos en lo que ya es un hito para la Bolsa española.
Pasadas las 13:15 horas, el selectivo avanzaba un 0,78% (139,1 puntos), hasta los 18.029 puntos, tras haber cerrado el viernes en 17.880,90 puntos.
En lo que va de año, el índice acumula una revalorización del 4,11%, muy por encima del tono más moderado de las plazas europeas.
En paralelo, el mercado negoció en enero 34.784 millones de euros en renta variable, un 42,6% más que un año antes, reforzando la idea de que el dinero ha vuelto con intensidad al parqué español.
La escena se completa con caídas en oro, plata y petróleo, un bitcóin que intenta asaltar los 78.000 dólares y un repunte notable de la actividad en derivados.
La pregunta, a partir de ahora, es evidente: ¿está el Ibex estrenando una nueva fase de ciclo o simplemente quemando etapas demasiado rápido?
Un récord que llega tras años de letargo
El máximo intradía de este lunes —18.029 puntos— tiene un componente claramente simbólico. Durante más de una década, la Bolsa española ha sido el ejemplo recurrente de mercado rezagado, atrapado entre la resaca de la crisis financiera, la debilidad del sector bancario y la falta de grandes valores tecnológicos.
La superación de los 18.000 puntos consolida un rally que, solo en este ejercicio, suma más de cuatro puntos porcentuales, pero que se apoya en un movimiento más largo: el retorno paulatino del inversor internacional a España, atraído por valoraciones aún con descuento frente a otras plazas del euro.
Lo más relevante es que el salto se produce tras una semana de fuerte volatilidad en materias primas y criptomonedas, lo que refuerza al Ibex como beneficiario de una rotación de riesgo. “Los inversores están cambiando oro y energía por bancos, turismo y aseguradoras; España concentra justo ese tipo de activos”, resume un gestor de una firma internacional con presencia en Madrid.
El diagnóstico es inequívoco: el récord no es un fogonazo aislado, sino la culminación de varios meses de reconstrucción de confianza sobre la economía española y sus cotizadas.
Por qué la Bolsa española se despega de Europa
Mientras el selectivo español escalaba a máximos, las principales plazas del Viejo Continente se movían con avances mucho más modestos. Milán y Fráncfort apenas sumaban un 0,55%, mientras que Londres y París se quedaban en el 0,36%, y el Euro Stoxx 50 apenas añadía un 0,19%.
El contraste con sus pares europeos resulta demoledor. La explicación está, en parte, en la composición sectorial del índice: banca, turismo, aseguradoras e infraestructuras concentran un peso decisivo en el Ibex, justo los sectores que más se benefician de la normalización económica, de unos tipos todavía relativamente altos y de la reapertura de flujos turísticos.
A ello se suma el relato de “mercado barato”: distintos análisis sitúan la bolsa española cotizando con un descuento de entre el 15% y el 20% frente a la media de la zona euro en términos de PER y valor en libros. Cuando el dinero busca oportunidades fuera de los grandes índices globales, España aparece en el radar.
Sin embargo, este despegue tiene también un reverso. Cuanto más se aleje el Ibex de los ritmos europeos, mayor será el ajuste si el contexto internacional se complica, especialmente si Wall Street, cuya apertura se anticipa hoy con caídas del 0,72% en el Nasdaq, del 0,38% en el S&P 500 y del 0,05% en el Dow Jones, entra en fase de corrección más profunda.
Los valores que tiran… y los que frenan el rally
El avance hacia los 18.000 puntos tiene nombres y apellidos. Entre los componentes del índice, las mayores subidas del día corresponden a ArcelorMittal, que gana un 2,69%; IAG, con un 1,84%; y Mapfre, que avanza un 1,71%. Junto a ellas, pesos pesados como Inditex y Amadeus aportan puntos adicionales al selectivo.
El mensaje sectorial es claro: acero, turismo y seguros lideran las compras, apuntalando la idea de que el inversor está apostando por sectores cíclicos y por compañías con capacidad de trasladar inflación y mantener márgenes.
En el lado de las pérdidas solo figuran cuatro compañías: Solaria, que cede un 1,67%; Repsol, con un retroceso del 0,76%; Indra, que se deja un 0,73%; y Endesa, con un descenso del 0,35%. La mayoría de ellas están ligadas, directamente o por percepción, a la debilidad del precio del petróleo y a la corrección en energías. La consecuencia es clara: la rotación se está produciendo dentro del índice, desde renovables y energía hacia nombres más cíclicos y financieros.
En el mercado continuo, la fotografía es aún más extrema. Adolfo Domínguez sube un 6,19%, seguida de Inmobiliaria Sur (+4,61%) y Renta Corporación (+4,54%). En el lado opuesto, Berkeley se desploma un 3,9% y Naturhouse cae un 2,67%, lastrada por el descuento del dividendo de 0,10 euros brutos por acción, que supone un pago total de 6 millones de euros.
Metales, petróleo y cripto: la otra cara del movimiento
El rally del Ibex se produce, además, en un contexto de corrección severa en materias primas y con las criptomonedas intentando estabilizarse. El oro cede este lunes un 2,31%, con la onza en 4.753,6 dólares, muy lejos de los máximos recientes en 5.594,34 dólares. La plata retrocede un 2,95%, hasta los 82,14 dólares, frente a los 121,64 dólares alcanzados la semana pasada.
El petróleo prolonga también su corrección: el Brent, de referencia en Europa, cae un 4,83%, hasta los 65,97 dólares el barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, pierde un 5,11%, hasta los 61,88 dólares.
Este hecho revela un giro de narrativa: el miedo a la inflación descontrolada y a un crudo por encima de los 80 dólares se ha enfriado, al menos de momento, lo que reduce la urgencia de mantener posiciones defensivas en materias primas. Parte de ese capital parece estar buscando ahora rentabilidad en la renta variable, y la Bolsa española, por valoración y composición, aparece como una de las beneficiadas.
El bitcóin, por su parte, se revaloriza un 1,81% e intenta atacar de nuevo la zona de los 78.000 dólares, reflejando que el apetito por riesgo sigue presente, aunque con rotaciones constantes entre clases de activo.
El dato que muchos pasan por alto: el volumen se dispara en enero
Más allá de los puntos del índice, el otro gran dato del día lo aporta Bolsas y Mercados Españoles. La Bolsa española negoció en enero 34.784 millones de euros en renta variable, un 42,6% más que en el mismo mes de 2025. Frente a diciembre, el volumen apenas cae un 1,9%, pese a la estacionalidad y a la resaca habitual tras el cierre de ejercicio.
El número de negociaciones alcanzó los 2,58 millones, lo que supone un descenso del 3,7% interanual, pero un aumento del 19% respecto al mes inmediatamente anterior. La consecuencia es clara: hay menos operaciones, pero de mayor tamaño medio, un patrón típico de la vuelta de grandes instituciones y de estrategias más concentradas.
Este repunte de actividad es clave por dos motivos. Primero, porque la liquidez real —no solo las subidas del índice— es lo que determina la capacidad del mercado para absorber episodios de volatilidad sin episodios de dislocación de precios. Segundo, porque un volumen un 40% superior al de hace un año envía una señal clara a los gestores internacionales de que España vuelve a contar en los grandes flujos de asignación de activos.
El contraste con el letargo vivido en otros inicios de año resulta evidente y refuerza la idea de que el récord de los 18.000 puntos descansa sobre una base de dinero real, no solo sobre movimientos técnicos.
Renta fija y derivados: la otra lectura del apetito inversor
La mejora no se limita a la renta variable. En el mercado secundario de renta fija, la contratación alcanzó en enero 12.225 millones de euros, un 29,1% más que en el mismo mes de 2025, aunque un 11,9% menos que en diciembre. El número de operaciones se situó en 1.555, prácticamente plano frente al año anterior (-0,2%) y con una caída mensual del 8,4%.
En el mercado primario, el volumen admitido en renta fija ascendió a 44.370 millones de euros, con un avance del 1,1% interanual y un crecimiento del 73,2% respecto a diciembre. Es decir, las empresas y las Administraciones están aprovechando la ventana de mercado para emitir deuda en condiciones aún razonables, mientras los inversores diversifican entre bonos y acciones.
El mercado de derivados envía señales mixtas pero reveladoras. La negociación de contratos de futuros sobre el Ibex 35 cayó un 25%, mientras que la de los Mini Ibex se incrementó un 17,4%. Las opciones sobre el índice crecieron un 34,4% en tasa interanual, frente a una caída del 12,2% en las opciones sobre acciones.
El mensaje de fondo es que el inversor está cubriendo más la posición sobre el índice y menos sobre valores individuales, y que se está produciendo un desplazamiento hacia productos de menor nominal —los Mini Ibex— que facilitan el acceso a inversores de tamaño medio sin renunciar a la gestión activa del riesgo.
Qué puede pasar ahora con el Ibex tras tocar los 18.000
Con el récord ya en los titulares, la atención del mercado se desplaza a la sostenibilidad de estas cotas. El Ibex llega a los 18.000 puntos con una revalorización anual del 4,11%, mientras la temporada de resultados aún está en fase inicial y el calendario de bancos centrales puede aportar nuevas dosis de volatilidad.
Los escenarios que manejan las casas de análisis se dividen entre quienes ven margen para un recorrido adicional del 5%-7% si los beneficios empresariales acompañan y quienes alertan de que, tras un arranque tan fuerte, cualquier decepción en resultados o en política monetaria puede desencadenar una corrección rápida hacia la zona de los 17.000 puntos.
El comportamiento de Wall Street será decisivo. Los futuros anticipan caídas en el Nasdaq, el S&P 500 y el Dow Jones, y un ajuste más severo al otro lado del Atlántico difícilmente dejaría indemne a la Bolsa española.
En paralelo, los flujos hacia activos alternativos —oro, petróleo, bitcóin— serán el termómetro de la solidez de esta rotación. Si las materias primas encuentran suelo y las criptomonedas consolidan niveles, parte del capital podría reequilibrarse de nuevo fuera de la renta variable.
Los riesgos latentes detrás del optimismo
El tono de euforia moderada que se respira en el parqué no puede ocultar los riesgos que persisten bajo la superficie. La economía española sigue expuesta a una posible desaceleración europea, a la evolución de los tipos de interés y a factores internos como la ejecución de los fondos europeos o la estabilidad regulatoria en sectores clave.
Además, el Ibex sigue siendo un índice fuertemente concentrado: pocos valores explican una parte muy elevada de su comportamiento, lo que amplifica los movimientos cuando alguno de ellos sorprende negativamente en resultados o en noticias corporativas.
El fuerte aumento de volumen y la mayor utilización de derivados son, a la vez, una buena noticia y una advertencia. Dan profundidad al mercado, pero también pueden amplificar los episodios de volatilidad si se producen ventas forzadas o cierres masivos de posiciones apalancadas.
El contraste entre un índice en máximos históricos y un entorno global todavía plagado de incertidumbres es evidente. “La Bolsa descuenta un escenario razonablemente benigno para España; cualquier desviación significativa se reflejará muy rápido en los precios”, apunta un analista de una firma extranjera con foco en mercados periféricos.
La consecuencia es clara: el récord de los 18.000 puntos no es un punto de llegada, sino el inicio de una fase en la que el mercado exigirá a las compañías españolas —y a la política económica— confirmar con hechos la confianza que los inversores han adelantado con su dinero.