Asia despega un 2% tras el giro arancelario de Trump

Asia despega un 2% tras el giro arancelario de Trump

La sesión asiática de este jueves ha arrancado con un mensaje claro: los mercados quieren creer en una tregua comercial, aunque sea temporal. El anuncio de Donald Trump de no seguir adelante, por ahora, con los aranceles a sus aliados europeos por la disputa en torno a Groenlandia ha encendido el apetito por el riesgo en buena parte de la región. El Nikkei 225 ha subido un 1,90% tras conocerse además los datos de comercio exterior de Japón. El Kospi surcoreano ha repuntado un 2,18% y ha superado por primera vez los 5.000 puntos, en un movimiento que contrasta con la caída del PIB del país, del 0,3% en el cuarto trimestre de 2025. En paralelo, Hong Kong y China continental se han quedado muy rezagadas, reflejando una realidad económica propia mucho más frágil. La consecuencia es clara: la tregua arancelaria alivia a los inversores, pero la fragmentación del mapa asiático se acentúa y la próxima descarga de tuits desde Washington puede volver a cambiarlo todo.

EPA/ALEX PLAVEVSKI
EPA/ALEX PLAVEVSKI

El giro inesperado de Trump con Europa

Hasta hace apenas 48 horas, los mercados descontaban un nuevo choque comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea. La amenaza de imponer aranceles adicionales a importaciones europeas valoradas en más de 60.000 millones de dólares, vinculada a la disputa política sobre Groenlandia y al pulso con Dinamarca, se había convertido en un nuevo foco de tensión para automotrices, aerolíneas y fabricantes de bienes de lujo. El giro de Trump, anunciando que finalmente no activará esas medidas, ha sido leído en Asia como una señal de que la Casa Blanca aún está dispuesta a modular el conflicto cuando detecta riesgo de inestabilidad financiera.

Sin embargo, este gesto llega tras semanas de mensajes contradictorios y filtraciones interesadas. Analistas consultados por gestoras europeas insisten en que no se trata de un acuerdo, sino de una simple pausa táctica. “El presidente ha cambiado de opinión, pero no de estrategia; el uso de los aranceles como arma política sigue intacto”, resume un estratega con presencia en Hong Kong y Singapur. Este hecho revela por qué el movimiento de alivio en las Bolsas no se ha traducido en un desplome de la prima de riesgo geopolítico: los inversores celebran la marcha atrás, pero descuentan que cualquier nuevo desencuentro con Bruselas puede reactivar el dossier arancelario en cuestión de horas.

Reacción inmediata: Nikkei y Kospi marcan el paso

Japón y Corea del Sur se han convertido en el termómetro más visible de este alivio. El Nikkei 225 ha avanzado un 1,90%, impulsando el índice hasta el entorno de los 40.000 puntos, cerca de sus máximos históricos recientes. El mercado ha acogido con optimismo la combinación de tregua arancelaria y datos comerciales de diciembre algo mejores de lo previsto, con un repunte de las exportaciones cercano al 3% interanual, apoyado en el sector de automóviles y maquinaria industrial. Empresas japonesas con fuerte exposición a Europa —desde fabricantes de vehículos hasta grupos de robótica— se benefician directamente de un escenario sin nuevos peajes aduaneros.

Nikkei Stock Average, Nikkei 225

En Seúl, la reacción ha sido aún más contundente. El Kospi ha subido un 2,18%, superando por primera vez los 5.000 puntos, un hito psicológico para un selectivo muy dependiente de la tecnología y los semiconductores. La capitalización conjunta de las grandes cotizadas surcoreanas ha aumentado en torno a un 4% en apenas dos sesiones, impulsada por la percepción de que un comercio mundial algo más estable sostendrá la demanda de chips de memoria, pantallas y componentes para la industria europea. Lo más llamativo es que este rally llega en plena publicación de resultados y revisiones a la baja de beneficios para 2026, lo que sugiere cierta desconexión entre el entusiasmo bursátil y las previsiones de beneficios.

Corea del Sur: Bolsa en máximos con el PIB en negativo

El contraste en Corea del Sur es especialmente revelador. Mientras la Bolsa celebra la tregua de Washington, la economía real envía señales de cansancio. El PIB cayó un 0,3% en el cuarto trimestre de 2025, primer retroceso en seis meses y síntoma de que el tirón exportador no es suficiente para compensar la debilidad del consumo interno y la inversión empresarial. En términos interanuales, el crecimiento se habría moderado a en torno al 1,7%-1,8%, frente a tasas superiores al 2,5% registradas a comienzos de año.

Lo más grave es que el perfil del frenazo apunta a un escenario de crecimiento bajo con alta volatilidad financiera. “La Bolsa está cotizando 2027, pero el PIB aún está atrapado en 2024”, ironiza un economista asiático. El Banco de Corea se encuentra en una posición incómoda: cualquier subida de tipos para contener la inflación residual y el endeudamiento de los hogares podría agravar la debilidad de la actividad, pero un recorte agresivo alimentaría aún más la escalada de precios de los activos financieros e inmobiliarios. El diagnóstico es inequívoco: la euforia del Kospi convive con una macroeconomía que empieza a emitir señales de fatiga, una combinación que aumenta el riesgo de correcciones bruscas si el contexto global se tuerce.

Hong Kong y China continental, los grandes escépticos

Mientras Tokio y Seúl celebraban, el foco se desplazaba a los mercados chinos, donde el tono ha sido mucho más apagado. El Hang Seng de Hong Kong ha retrocedido un 0,17%, prolongando un tramo bajista que ha borrado más de un 15% de su valor en el último año. En la China continental, el Shanghai Composite se ha movido prácticamente plano, mientras que el Shenzhen Composite avanzaba apenas un 0,20%, movimientos demasiado tímidos para hablar de un verdadero rally de alivio.

Índice Hang Seng

Las razones son múltiples. Por un lado, el mercado sigue lastrado por una crisis inmobiliaria que no termina de resolverse y por dudas crecientes sobre la calidad de la deuda de gobiernos locales y grandes promotoras. Por otro, las sucesivas campañas regulatorias sobre tecnología, educación o sanidad han deteriorado la confianza de los inversores internacionales, que siguen reduciendo posiciones a pesar de las valoraciones aparentemente atractivas. El contraste con otras plazas resulta demoledor: mientras las acciones japonesas y surcoreanas cotizan a múltiplos superiores a su media de diez años, numerosos valores chinos siguen anclados en ratios cercanos a 7-8 veces beneficios, reflejo de un descuento de riesgo estructural. La tregua arancelaria entre Washington y Europa aporta poco alivio a una economía que lidia con problemas internos mucho más profundos.

El dólar y el yen: divisas clave en el nuevo tablero

En el mercado de divisas, la reacción ha sido mucho más contenida. El dólar se mantenía prácticamente plano frente al yen, en torno a los 158,40 yenes, un nivel que consolida la debilidad de la moneda japonesa y mantiene viva la discusión sobre una posible intervención del Banco de Japón si la depreciación se descontrola. La estabilidad aparente oculta, sin embargo, movimientos relevantes en las estrategias de los inversores internacionales, que utilizan el yen como moneda de financiación para operaciones de mayor riesgo en Asia y Europa.

La pausa en la escalada arancelaria reduce, de momento, la demanda defensiva de dólares y francos suizos, pero no altera el cuadro de fondo: tipos de interés aún elevados en Estados Unidos y un Banco de Japón extremadamente prudente a la hora de normalizar su política monetaria. Este diferencial favorece las estrategias de carry trade, en las que los inversores se endeudan en yenes para comprar activos en dólares, euros o incluso en divisas emergentes asiáticas. La consecuencia es clara: cualquier regreso del ruido arancelario o un nuevo episodio de aversión al riesgo podría disparar movimientos violentos de cierre de posiciones, con impacto inmediato sobre las Bolsas que hoy celebran la tregua.

Qué miran ahora los gestores de carteras asiáticas

Más allá del titular de Trump, los gestores de renta variable asiática miran ya al siguiente conjunto de referencias. En primer lugar, la temporada de resultados del cuarto trimestre será clave para comprobar si el rally de 2025 se sostiene con beneficios reales o descansa solo sobre múltiplos crecientes. Sectores como tecnología, bienes de capital y consumo discrecional concentran la mayor parte del riesgo de revisión a la baja. En segundo término, los mercados siguen muy pendientes del calendario electoral en Estados Unidos y Europa, que puede reabrir en cualquier momento la agenda arancelaria como herramienta de política interna.

Además, las cifras de comercio global, los índices adelantados de manufacturas y servicios y los datos de inflación en las principales economías asiáticas determinarán el margen de maniobra de los bancos centrales. Una sorpresa negativa en cualquiera de estos frentes podría recortar en cuestión de días las subidas acumuladas. “La sesión de hoy se parece más a un rebote técnico con excusa geopolítica que al inicio de un nuevo ciclo alcista”, advierte un gestor con fuerte exposición a Japón. En este contexto, muchos inversores optan por rotar hacia valores de calidad, balances saneados y elevada generación de caja, sacrificando parte del potencial alcista a corto plazo a cambio de mayor visibilidad.

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