La región arranca la sesión dividida: Japón resiste gracias a Toyota mientras Corea del Sur, Australia y Hong Kong acusan el castigo tecnológico de Wall Street

Asia-Pacífico se parte en dos: Nikkei sube, Kospi y Hang Seng caen

La madrugada asiática ha dejado una imagen nítida: los grandes índices de Asia-Pacífico han quedado partidos en dos. Mientras el Nikkei 225 avanzaba un 0,67% (unos 368 puntos) apoyado en Toyota Motor, el Kospi surcoreano corregía un 1,49%, el S&P/ASX 200 australiano se dejaba un 2,03% y el Hang Seng de Hong Kong caía un 0,86%. Al otro lado, los índices chinos, Shanghai Composite y Shenzhen, lograban ligeras subidas del 0,25% y el 0,76%, respectivamente. El telón de fondo es claro: nuevas ventas en Wall Street, especialmente en tecnológicas como Amazon, y unos datos laborales en Estados Unidos que vuelven a enfriar el entusiasmo sobre recortes de tipos. La consecuencia es evidente: la región entra en una fase de mayor dispersión, en la que cada índice refleja una historia distinta de riesgo, exposición tecnológica y dependencia de China.

EPA-EFE/ALEX PLAVEVSKI

Asia-Pacífico se parte en dos: Nikkei sube, Kospi y Hang Seng caen
EPA-EFE/ALEX PLAVEVSKI Asia-Pacífico se parte en dos: Nikkei sube, Kospi y Hang Seng caen

Un mapa de índices profundamente dividido

Si algo ha mostrado la sesión es que Asia-Pacífico ya no se mueve como un bloque uniforme. Los movimientos de hoy dibujan, con cifras, tres grupos claramente diferenciados. En primer lugar, Japón, con un Nikkei que suma un 0,67%, apoyado tanto en el tirón de las automovilísticas como en un yen todavía débil —el dólar se cambiaba en torno a los 156,86 yenes, apenas un 0,12% por debajo del día anterior—. Este binomio de divisa competitiva y mejora de beneficios sigue atrayendo dinero internacional.

En segundo lugar, el frente claramente perdedor: Corea del Sur, Australia y Hong Kong. El Kospi retrocede un 1,49%, golpeado por las ventas en tecnológicas y semiconductores; el S&P/ASX 200 cae un 2,03%, lastrado por recursos naturales y bancos; y el Hang Seng cede un 0,86%, atrapado entre la debilidad china y la fuga de capital. En tercer lugar, China continental, donde el Shanghai Composite sube un 0,25% y el Shenzhen Composite avanza un 0,76%, con movimientos modestos que reflejan más un rebote técnico que un cambio de narrativa. El contraste entre índices es, hoy, tan importante como el sentido general de la sesión.

Índice Hang Seng

Nikkei en positivo: el efecto refugio de Japón

Que el Nikkei haya conseguido cerrar en verde en una jornada de ventas globales no es casualidad. Japón se ha consolidado en los últimos meses como refugio bursátil dentro de Asia, beneficiado por un cóctel de reformas de gobierno corporativo, recompras de acciones masivas y un tipo de cambio que impulsa los resultados de las grandes exportadoras. La subida del 0,67%, equivalente a unos 368 puntos, puede parecer modesta, pero resulta significativa frente a los retrocesos de sus vecinos.

Además, el mercado japonés presenta una composición sectorial que, en episodios de corrección tecnológica, juega a su favor. Frente a la fuerte concentración en semiconductores de Corea del Sur o en tecnológicas chinas de Hong Kong, el Nikkei está más equilibrado entre industriales, financieras, consumo y automoción. Ese equilibrio suaviza los golpes cuando la narrativa de crecimiento perpetuo de la inteligencia artificial se resiente. “Japón se ha convertido en la gran posición de convicción para muchos gestores globales que quieren Asia, pero no quieren China”, resume un analista. Y la sesión de hoy refuerza esa percepción.

Nikkei Stock Average, Nikkei 225

Toyota sostiene al índice: beneficios y cambio de liderazgo

Dentro del Nikkei, el nombre propio ha sido Toyota Motor. La compañía ha presentado unos resultados trimestrales con una caída de beneficio cercana al 40% interanual, dañada por costes más altos y presión competitiva, pero aún mejor de lo que descontaba el consenso del mercado, lo que ha sido suficiente para impulsar al valor y, con él, al índice. Más relevante incluso ha sido el anuncio de un cambio en la cúpula directiva: el actual consejero delegado deja paso al director financiero, en un movimiento leído como apuesta por la disciplina de capital.

La automovilística ha acompañado el relevo con una revisión al alza de en torno al 10%-12% en su previsión de beneficio anual, enviando un mensaje claro al mercado: priorizar rentabilidad, control de costes y foco en segmentos de mayor margen, como los híbridos avanzados y la electrificación rentable. “Cuando un grupo del tamaño de Toyota coloca a su CFO en la máxima responsabilidad, está diciendo a los inversores que la creación de valor por acción será la brújula de todas las decisiones”, señalan en una casa de análisis japonesa. En un entorno de dudas sobre tecnológicas, este tipo de historias de reestructuración y mejora de eficiencia pesan cada vez más en la asignación de capital.

Kospi: el termómetro de la corrección en semiconductores

En el lado opuesto, el Kospi surcoreano se ha convertido en el termómetro más sensible de la corrección. La caída del 1,49% refleja la altísima exposición del índice a semiconductores, electrónica de consumo y componentes para la nube, precisamente los segmentos que más estaban subiendo al calor de la inteligencia artificial y que ahora concentran las recogidas de beneficios. Empresas que habían subido más de un 30%-40% en apenas seis meses corrigen con fuerza en cuanto los resultados o las guías futuras no cumplen expectativas.

Lo más preocupante no es solo la magnitud de la caída diaria, sino la señal que envía a medio plazo. Corea del Sur es, junto con Taiwán, el gran eje del negocio de chips en la región. Si los inversores empiezan a cuestionar la velocidad del crecimiento de la demanda ligada a la IA generativa o al almacenamiento en la nube, el Kospi seguirá absorbiendo buena parte del ajuste. La consecuencia es clara: la volatilidad de este índice será estructuralmente más elevada mientras el mercado revaloriza, semana a semana, qué múltiplos está dispuesto a pagar por el “boom” de la inteligencia artificial.

Índice Korea Composite Stock Price

Hang Seng, atrapado entre China y la salida de capital

El Hang Seng encadena otra sesión en negativo, con un retroceso del 0,86% que se suma a una racha de meses marcados por la desconfianza. El índice sufre un doble castigo: por un lado, la debilidad estructural de la economía china, con dudas sobre el sector inmobiliario y el endeudamiento de gobiernos locales; por otro, la percepción de riesgo regulatorio y geopolítico, que sigue incentivando la salida de capital internacional hacia otros mercados.

Las caídas se concentran en inmobiliarias, bancos con exposición a crédito problemático y grandes tecnológicas chinas que ya habían perdido más de un 60% de valor en los últimos años. “El contraste con Tokio resulta demoledor: mientras Japón capitaliza la narrativa de reformas pro mercado, Hong Kong sigue siendo visto como un satélite de una China que no termina de ofrecer visibilidad”, explica un gestor asiático. Incluso cuando las valoraciones parecen extremadamente baratas, el mercado exige una prima de riesgo elevada, lo que se traduce en una recuperación lenta y frágil.

Australia: el peso de las materias primas en el S&P/ASX 200

El tercer gran foco de debilidad de la jornada ha sido Australia, donde el S&P/ASX 200 ha cerrado con un descenso del 2,03%, equivalente a unos 180 puntos. En este caso, la presión llega sobre todo de mineras y compañías energéticas, muy sensibles a cualquier revisión a la baja de las previsiones de crecimiento global. Un escenario de tipos altos en Estados Unidos durante más tiempo, combinado con señales de enfriamiento en Europa y dudas sobre China, deprime las expectativas de demanda de mineral de hierro, carbón y gas.

Además, la banca australiana tampoco escapa al ajuste. La combinación de tipos elevados, riesgo de deterioro de la calidad crediticia y un mercado inmobiliario estirado hace que los inversores exijan rentabilidades por dividendo más altas para mantener posiciones. El resultado es un índice que, cuando se alinean correcciones en materias primas y en financieras, tiene poco margen de defensa. Para muchos gestores, la sesión de hoy refuerza la idea de que la exposición a Australia debe analizarse ya no como “Asia genérica”, sino como una apuesta directa por el ciclo de commodities y el sector financiero.

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