Shopify se dispara un 11% tras ganar 3.700 millones en el trimestre
La tecnológica canadiense ha firmado uno de los trimestres más potentes de su historia reciente: 3.672 millones de dólares de ingresos en el cuarto trimestre de 2025, un salto del 31% interanual que consolida diez trimestres seguidos de márgenes de caja libre de dos dígitos. A escala anual, la compañía ya factura 11.556 millones, un 30% más que en 2024 y casi cuatro veces el volumen de 2020. Pese a que el beneficio neto contable cae respecto al año anterior, el negocio operativo mejora, el flujo de caja crece y el consejo de administración ha decidido responder con un programa de recompra de hasta 2.000 millones de dólares, equivalente a alrededor del 5% del capital. La reacción del mercado ha sido inmediata: el título llegó a subir más de un 11% en el ‘premarket’, hasta la zona de 140 dólares por acción.
Un trimestre clave en plena desaceleración tecnológica
El cuarto trimestre de 2025 no llega en cualquier momento. Tras el boom del comercio electrónico durante la pandemia y el ajuste posterior, buena parte de las grandes tecnológicas ha visto cómo sus tasas de crecimiento se moderaban a dígitos bajos o medios. Shopify, sin embargo, ha logrado mantener el acelerador pisado: ingresos trimestrales de 3.672 millones frente a 2.812 millones un año antes, y un volumen bruto de mercancía (GMV) de 123.841 millones, también con un crecimiento del 31%.
En el conjunto de 2025, el GMV alcanzó los 378.441 millones de dólares, un 29% más, mientras que el margen de caja libre (free cash flow) se situó en el 17%, tras un 19% en el último trimestre del año. Son cifras poco habituales para una compañía que ya opera a una escala global y que, según sus propios datos, controla más del 14% del comercio electrónico en Estados Unidos, frente a algo más del 12% en 2024. Este hecho revela que Shopify no sólo crece con el mercado: está ganando cuota en un entorno cada vez más competitivo.
Ingresos al alza, beneficios bajo presión
El reverso de estos números es menos brillante cuando se mira la última línea de la cuenta de resultados. El beneficio neto reportado del trimestre fue de 743 millones de dólares, claramente por debajo de los 1.293 millones de un año antes. La comparación, sin embargo, está distorsionada por los fuertes beneficios financieros que la compañía registró entonces en sus inversiones de cartera. Si se excluye ese efecto, el beneficio neto ajustado sube hasta 594 millones, frente a 458 millones en 2024, lo que refleja una mejora real del negocio subyacente.
Más revelador aún es el comportamiento del resultado operativo: 631 millones de dólares, un 36% más que los 465 millones del ejercicio anterior. La compañía ha incrementado de forma notable el gasto en ventas y marketing (433 millones, +24%) y en investigación y desarrollo (390 millones, +11%), al tiempo que asume pérdidas mayores en transacciones y préstamos a comerciantes. El diagnóstico es inequívoco: Shopify está dispuesto a sacrificar parte del margen contable a corto plazo para blindar el crecimiento y reforzar su posición de plataforma de referencia para pymes y grandes marcas.
Un “escudo” de 2.000 millones en recompras
El anuncio más político —en clave de mercado— no está en la cuenta de resultados, sino en el balance: un programa de recompra de acciones de hasta 2.000 millones de dólares, autorizado por el consejo y con inicio el 17 de febrero. El plan se ejecutará mediante instrucciones algorítmicas predefinidas, sin un calendario mínimo de compras y sin fecha de vencimiento, y permitirá retirar de circulación hasta el 5% de las acciones Clase A en circulación, según la documentación remitida al supervisor estadounidense.
El movimiento equivale prácticamente a un año completo de generación de caja libre, que en 2025 se situó en 2.007 millones de dólares. “Lanzamos este programa desde una posición de fortaleza financiera y operativa, con el foco en el crecimiento disciplinado y en la creación de valor a largo plazo”, ha resumido el director financiero, Jeff Hoffmeister, en la nota de resultados. La señal al mercado es clara: la dirección considera que el precio actual no refleja el potencial del negocio y está dispuesta a utilizar parte de la caja para sostener la cotización y mejorar los beneficios por acción (EPS).
El mercado premia el relato de crecimiento
La combinación de crecimiento del 30%, caja robusta y recompra millonaria ha sido suficiente para eclipsar un pequeño traspié: el beneficio por acción ajustado quedó en 0,48 dólares, ligeramente por debajo de los 0,50 que esperaba el consenso de analistas. Aun así, los títulos llegaron a subir en torno a un 11% en las operaciones previas a la apertura, superando los 141 dólares frente a los aproximadamente 127 dólares del cierre anterior.
Shopify Inc (SHOP)
$127.24
+$8.96(+7.57 %)Hoy
$141.45+$14.21(+11.17 %)Premercado
Lo más llamativo es que este rebote se produce después de un comienzo de año complicado: antes de los resultados, la acción acumulaba una caída cercana al 20% en 2026, en plena rotación fuera de valores de crecimiento de alto múltiplo. El contraste con otras grandes tecnológicas resulta demoledor: mientras algunos gigantes del sector han sorprendido al alza por el lado de los beneficios pero con crecimientos moderados, Shopify ha optado por la fórmula opuesta —crecer rápido, aceptar presión en márgenes— y el mercado, por ahora, le está dando la razón.
Comparación incómoda con Amazon y otros rivales
En tamaño, Shopify sigue muy lejos de colosos como Amazon, pero su propuesta de valor es distinta. No compite por vender directamente al consumidor final, sino por ser la “infraestructura” sobre la que operan millones de comercios, desde microempresas hasta grandes marcas globales. Esa posición intermedia le permite capturar comisiones y servicios financieros sin asumir el riesgo de inventario ni la compleja logística de un ‘marketplace’ tradicional.
En 2025, los servicios a comerciantes (Merchant Solutions) supusieron cerca del 80% de los ingresos trimestrales —2.895 millones de 3.672—, mientras que las suscripciones (Subscription Solutions) aportaron el 21% restante. Este mix la alinea más con plataformas como Wix.com o con proveedores de pagos que con un retailer puro. Sin embargo, la presión competitiva es tangible: los grandes grupos integrados refuerzan sus propias soluciones para vendedores, y en Europa y Latinoamérica players como MercadoLibre o empresas locales replican parte del modelo, lo que obligará a Shopify a seguir innovando y ajustando precios para retener a sus mejores clientes.
Dependencia del consumo estadounidense y riesgos macro
El buen trimestre de Shopify no se entiende sin el contexto macro en Estados Unidos. Pese a la inflación, la subida de tipos y las dudas sobre el mercado laboral, el consumo privado se ha mantenido sorprendentemente robusto, especialmente entre los hogares de renta media-alta, que concentran una parte desproporcionada del gasto online. Los indicadores de confianza del consumidor han tocado máximos de los últimos seis meses y el gasto en los meses previos a Navidad se ha comportado mejor de lo previsto, lo que ha impulsado las ventas de los comercios que operan sobre la plataforma.
La dependencia de ese motor tiene un reverso evidente. Si el ciclo de consumo norteamericano se enfría o si se endurecen las condiciones financieras para pymes y minoristas, la sensibilidad del modelo de Shopify será inmediata. La propia compañía advierte en su comunicado de riesgos ligados a cambios en el gasto del consumidor, aranceles, tipos de interés o ciberataques. En un escenario de ralentización, el crecimiento del GMV podría moderarse rápidamente y obligar a replantear el ritmo de inversiones en producto y en expansión internacional.
La apuesta por la inteligencia artificial y el ‘agentic commerce’
Buena parte del gasto adicional en I+D se concentra en el despliegue de herramientas de inteligencia artificial. La compañía presume de estar “tendiendo los raíles de una nueva era del comercio impulsado por IA”, con proyectos como Catalog, el asistente Sidekick y el llamado Universal Commerce Protocol, pensados para automatizar tareas, recomendar productos y conectar canales de venta.
Antes de estos resultados, varios informes de analistas ya señalaban el llamado agentic commerce —sistemas en los que agentes de IA toman decisiones de compra y venta en nombre del usuario— como uno de los principales vectores de crecimiento de la plataforma. La consecuencia es clara: Shopify quiere situarse en el centro de esa transición, ofreciendo a los comerciantes algoritmos, datos y capacidades de personalización que, de otro modo, serían patrimonio exclusivo de los gigantes tecnológicos. El riesgo, sin embargo, es doble: por un lado, la necesidad de mantener un elevado nivel de inversión para no quedarse atrás; por otro, la posibilidad de que la monetización de estas herramientas tarde más de lo que el mercado está dispuesto a tolerar.