Alerta máxima en plena crisis diplomática

EE.UU. insta a sus ciudadanos a abandonar Irán “de inmediato”

Estados Unidos ha lanzado una alerta de seguridad sin precedentes a todos sus ciudadanos que se encuentren en Irán para que abandonen el país “ahora” o, si no pueden hacerlo, busquen refugio y reduzcan al mínimo cualquier exposición pública. La advertencia, difundida por la Embajada virtual estadounidense, coincide con el inicio de una nueva ronda de negociaciones nucleares entre Washington y Teherán en Mascate (Omán) y con el temor creciente a que el régimen iraní responda con una represión aún más dura ante la presión interna y externa.

El mensaje estadounidense refleja el deterioro acelerado de la situación política y de seguridad en Irán y anticipa un escenario de inestabilidad inmediata, tanto en el plano interno como en el geopolítico.

EPA/BONNIE CASH
EPA/BONNIE CASH

Salga de Irán ahora. Tenga un plan para salir que no dependa de la ayuda del Gobierno de Estados Unidos”. Con estas palabras, Washington insta a sus nacionales a actuar de forma inmediata. El comunicado recomienda además preparar planes de evacuación, evitar concentraciones y manifestaciones, y mantener un perfil bajo ante el riesgo de detenciones arbitrarias.

Las autoridades estadounidenses subrayan que el aviso se aplica a todo el territorio iraní y recuerdan que los ciudadanos de EEUU corren un riesgo significativo de ser interrogados, arrestados o detenidos, especialmente en aeropuertos y puestos de control.

“Salga de Irán ahora. Tenga un plan para salir que no dependa de la ayuda del Gobierno de Estados Unidos”
Salga de Irán ahora. Tenga un plan para salir que no dependa de la ayuda del Gobierno de Estados Unidos

El Departamento de Estado alerta de que Teherán podría recurrir al cierre de carreteras, interrupciones del transporte público y al bloqueo del acceso a internet y a las redes móviles, una táctica habitual del régimen durante episodios de protesta o crisis política.

Asimismo, Washington advierte de cancelaciones de vuelos con poca antelación, lo que podría dejar atrapados a ciudadanos extranjeros dentro del país en cuestión de horas.

Estados Unidos ha recomendado abandonar Irán a través de los pasos fronterizos con Armenia y Turquía, considerados los más accesibles en estos momentos. En cambio, desaconseja las salidas hacia Turkmenistán —donde se requiere un permiso especial— y hacia Azerbaiyán, cuyo cruce permanece cerrado al tráfico regular.

Estados Unidos ha recomendado abandonar Irán a través de los pasos fronterizos con Armenia y Turquía
Estados Unidos ha recomendado abandonar Irán a través de los pasos fronterizos con Armenia y Turquía

La precisión del aviso apunta a que Washington maneja información sensible sobre un posible empeoramiento rápido de la situación.

Negociaciones nucleares en Omán bajo máxima presión

La advertencia llega justo antes del inicio de las conversaciones nucleares indirectas entre Irán y Estados Unidos en Mascate. El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, afirmó que Teherán afronta las negociaciones “de buena fe, pero firmes en nuestros derechos”, en un mensaje dirigido tanto a Washington como a la opinión pública interna.

Araqchí reclamó que “los compromisos deben cumplirse”, en referencia a la retirada de EEUU del acuerdo nuclear de 2015, y subrayó que la igualdad y el respeto mutuo son condiciones indispensables para cualquier pacto duradero.

El telón de fondo: amenaza militar estadounidense

Las conversaciones se celebran bajo las amenazas explícitas del presidente Donald Trump de intervenir militarmente si no hay avances. EEUU ha desplegado el portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate —con tres destructores lanzamisiles— cerca de aguas iraníes en el golfo Pérsico, una señal inequívoca de presión estratégica.

Este despliegue refuerza la sensación de que la diplomacia avanza en paralelo a una demostración de fuerza militar.

Washington busca ampliar la negociación más allá del programa nuclear, incluyendo la limitación de los misiles balísticos iraníes y el apoyo de Teherán a grupos regionales como Hamás, Hizbulá y los hutíes del Yemen. Irán, por su parte, insiste en limitar las conversaciones exclusivamente al ámbito nuclear, rechazando cualquier debate sobre su política regional.

Este choque de intereses anticipa un proceso lento, complejo y lleno de obstáculos.

Un régimen en su momento más débil

Las negociaciones coinciden con uno de los momentos más bajos de la República Islámica desde su fundación en 1979. Irán atraviesa una crisis económica profunda, marcada por la caída del rial, inflación elevada, escasez energética y la peor sequía en décadas.

El malestar social se ha intensificado en los últimos meses, erosionando la legitimidad del régimen.

Las protestas estallaron en diciembre por el desplome de la moneda, pero rápidamente evolucionaron hacia consignas contra el sistema político. Teherán reconoce 3.117 muertos durante la represión, mientras organizaciones opositoras como HRANA elevan la cifra a 6.872 fallecidos, con más de 40.000 arrestos y 11.000 muertes aún por verificar.

Las protestas estallaron en diciembre y actualmente Teherán reconoce 3.117 muertos durante la represión
Las protestas estallaron en diciembre y actualmente Teherán reconoce 3.117 muertos durante la represión

La relatora especial de la ONU para Irán, Mai Sato, ha citado informes médicos que apuntan incluso a hasta 20.000 muertos, aunque estas cifras siguen siendo difíciles de confirmar oficialmente.

Temor a una nueva oleada represiva

En este contexto, Washington teme que el régimen iraní utilice la tensión internacional y las negociaciones nucleares como pretexto para endurecer aún más la represión interna, cerrando el país y neutralizando cualquier foco de disidencia.

De ahí la urgencia y la dureza del mensaje estadounidense, que anticipa un escenario de deterioro rápido e imprevisible.

Si las negociaciones fracasan, el riesgo de escalada militar y represión interna masiva aumentará de forma exponencial. Si avanzan, Teherán podría optar por una contención táctica, sin relajar el control interno.

En cualquier caso, la advertencia de EEUU marca un punto de inflexión claro: Washington asume que Irán entra en una fase crítica, con consecuencias potencialmente graves tanto para la región como para la seguridad internacional.

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