El DAX frena a Europa entre datos y resultados clave
La apertura de este miércoles en los mercados europeos llega con el DAX en negativo y actuando como freno visible del conjunto del continente. A primera hora, los futuros del selectivo alemán cedían alrededor de un 0,4%, mientras el Euro Stoxx 50 se mantenía casi plano y el CAC 40 y el FTSE 100 avanzaban en torno al medio punto. La jornada está marcada por una combinación explosiva: una batería de datos macro de primer nivel —PMI de Alemania, zona euro y Reino Unido, inflación europea e italiana, precios de producción— y los resultados de la gran banca y la farma. La sensación dominante es de espera tensa: los inversores no quieren vender en bloque, pero tampoco se atreven a apostar fuerte antes de conocer el diagnóstico real del ciclo europeo.
El DAX, en rojo, marca el tono de la apertura
El arranque del día deja un mensaje nítido: es el DAX el que se descuelga. A las 8:00 horas CET, los futuros del índice alemán retrocedían aproximadamente un 0,44%, reflejando las dudas crecientes sobre la fortaleza de la primera economía de la zona euro. El Euro Stoxx 50 aparecía prácticamente plano, atrapado entre el apoyo de algunos sectores defensivos y el lastre de los cíclicos ligados a la industria.
Índice DAX
En paralelo, el CAC 40 francés subía alrededor de un 0,5%, apoyado en el gran consumo y el lujo, mientras que el FTSE 100 británico avanzaba cerca de un 0,4%, beneficiado por su composición más defensiva y su elevada exposición a ingresos en dólares.
Lo relevante no es solo el dibujo de la apertura, sino el trasfondo: las bolsas europeas vienen de varias sesiones de fuerte volatilidad, con giros de más de un 1,5%-2% intradía ante cualquier sorpresa en tipos de interés o indicadores adelantados. En este contexto, que el DAX abra en rojo mientras París y Londres resisten en verde subraya el papel de Alemania como eslabón débil del engranaje bursátil europeo.
PMI bajo la lupa: Alemania, zona euro y Reino Unido a examen
El primer gran examen del día llega con los índices de gestores de compras (PMI) de manufacturas y servicios para Alemania, la zona euro y el Reino Unido. Estos indicadores adelantan el pulso de la actividad y son hoy la referencia que puede dinamitar o reforzar la lectura que hace el mercado del DAX y del resto de índices.
En los últimos trimestres, el PMI manufacturero alemán se ha instalado recurrentemente por debajo de 50 puntos, frontera que separa expansión de contracción, mientras que el PMI de servicios ha aguantado algo mejor, moviéndose en torno a los 51-52 puntos. Sin embargo, el diagnóstico es inequívoco: la locomotora industrial del continente funciona a medio gas. Cualquier lectura que se acerque de nuevo a la zona de 47-48 puntos reactivará las dudas sobre la capacidad de Alemania para liderar un nuevo ciclo.
Para la zona euro en su conjunto, el mercado busca señales de estabilización. Un PMI compuesto por encima de los 51 puntos permitiría hablar de recuperación gradual; una cifra por debajo de 49 alimentaría de nuevo el relato de estancamiento.
En Reino Unido, la clave estará en comprobar si la economía consigue esquivar una recesión técnica. Un dato de PMI superior al europeo reforzaría la idea de un crecimiento asimétrico dentro de Europa, con implicaciones directas para la libra, el FTSE 100 y las compañías continentales con elevada exposición a consumo británico.
Inflación, PPI e Italia: el otro frente que inquieta al BCE
El segundo gran bloque de referencias pasa por la inflación de la Unión Europea, los precios de producción (PPI) y los datos específicos de Italia. Estos indicadores son los que acotan el margen real del Banco Central Europeo para relajar su política monetaria sin reavivar el riesgo de una nueva oleada inflacionaria.
Tras el máximo registrado en 2022-2023, la inflación general se ha ido moderando desde zonas superiores al 8% hasta niveles más cercanos al 3%, mientras que la subyacente lo ha hecho más lentamente, todavía en el entorno del 3%-3,5% en varios países. Un PPI en terreno claramente negativo —por ejemplo, caídas del 3%-4% interanual— sería una buena noticia para la industria, indicando que las presiones de costes se diluyen y dando oxígeno a los márgenes.
Italia juega aquí un papel especialmente sensible. Una inflación que se situara claramente por encima del 2,5%-3%, combinada con un crecimiento modesto, reabre el debate sobre la sostenibilidad de una deuda pública que supera el 135% del PIB. Un repunte de 30-40 puntos básicos en la prima de riesgo italiana frente al bono alemán volvería a recordar a los inversores que el riesgo periférico no ha desaparecido, solo estaba anestesiado por la política del BCE.
UBS, Santander y Crédit Agricole: la banca ante el giro de tipos
En el frente corporativo, el foco se concentra en los resultados de UBS, Banco Santander y Crédit Agricole, representantes significativos de tres modelos bancarios diferentes: banca global con peso en gestión de patrimonios, banco diversificado con fuerte presencia en Latinoamérica y grupo cooperativo y asegurador francés.
Tras años de mejora de márgenes gracias a la subida de tipos, los inversores quieren comprobar si la banca europea resiste en un escenario de posibles recortes a partir de finales de año.
UBS sigue bajo el escrutinio del mercado tras la integración de Credit Suisse, una operación de más de 3.000 millones de francos suizos en términos de precio simbólico, pero que implica absorber activos por cientos de miles de millones. Cualquier desviación en los costes de reestructuración o en el ratio de capital CET1 —que el mercado quiere ver por encima del 13%-14%— puede traducirse en castigos significativos en bolsa.
En el caso de Santander, los analistas miran tres variables: la aportación de Latinoamérica, que representa cerca del 40% del beneficio del grupo; la evolución del negocio en España, con márgenes presionados por la competencia; y el comportamiento de la morosidad, especialmente en hipotecas y pymes. El banco venía reportando incrementos de beneficio de doble dígito, con crecimientos del 15%-20% interanual en algunos trimestres, pero el mercado ya descuenta una cierta normalización.
Crédit Agricole, por su parte, sirve de termómetro para la banca minorista francesa y el negocio asegurador. Su capacidad para mantener un ROE en la franja del 10%-12% pese al incremento de costes regulatorios y tecnológicos será clave para sostener las valoraciones del sector.
Novartis y GSK: el refugio sanitario que vigilan los gestores
En paralelo a la banca, la sesión viene marcada por los resultados de Novartis y GSK, dos pesos pesados del sector farmacéutico. En un entorno de dudas sobre el crecimiento y el rumbo de los tipos, la farma vuelve a ocupar el espacio de refugio defensivo en las carteras institucionales.
Novartis llega a la cita apoyada en una cartera de medicamentos de alto valor añadido y en áreas de crecimiento como la oncología y las terapias avanzadas. El consenso espera crecimientos de ventas en torno al 5%-7% anual, con márgenes operativos superiores al 30%, cifras que, de confirmarse, consolidarían su papel como valor de estabilidad en el Euro Stoxx 50.
GSK se juega gran parte de su narrativa futura en el comportamiento de la división de vacunas y en el avance de su pipeline en enfermedades respiratorias. Un guidance más optimista para 2025-2026, con revisiones al alza del beneficio por acción del 3%-5%, podría provocar rotación desde otros sectores defensivos hacia el farmacéutico.
Lo más relevante es que la coincidencia de resultados de grandes bancos y grandes farmacéuticas en una sola sesión concentra el riesgo de sorpresas, positivas o negativas, amplificando los posibles movimientos del DAX, el Euro Stoxx 50 y el resto de índices.

