Trump impulsa el mercado cripto: Truth Social presenta dos innovadores ETF ante la SEC

Truth Social reta al mercado con dos ETF cripto en plena caída. Trump Media intenta capitalizar la tormenta de 2026 con productos de staking y un fondo conjunto sobre Bitcoin y Ethereum mientras el capital institucional huye de los activos digitales

Donald Trump
Donald Trump

La decisión de Truth Social, la plataforma vinculada a Trump Media & Technology Group, de registrar ante la SEC dos nuevos ETF de criptomonedas llega en el peor momento posible… o en el mejor, según se mire. En un entorno en el que el mercado cripto acumula meses de ventas masivas, con Bitcoin casi a la mitad de sus máximos de 2025 y los ETF al contado sufriendo salidas de miles de millones, la jugada tiene algo de desafío al consenso.
La firma ha propuesto un ETF centrado en Cronos (CRO) y recompensas de staking y otro que replica el comportamiento conjunto de Bitcoin y Ethereum, incorporando también ingresos por staking de ether.
Detrás de la maniobra no solo hay una lógica financiera, sino también un claro cálculo político: consolidar el relato de que Estados Unidos —y Trump— quieren liderar la “nueva economía cripto”.
La duda, ahora, es si el regulador dará luz verde y si los inversores están preparados para abrazar productos más sofisticados justo cuando la confianza en el sector atraviesa su momento más delicado desde el “crypto winter” de 2022.

Propuesta en plena tormenta cripto

Truth Social Funds, la rama de gestión de activos de Trump Media, ha presentado ante la Securities and Exchange Commission dos registros para lanzar sendos ETF: el Truth Social Cronos Yield Maximizer ETF y el Truth Social Bitcoin and Ether ETF. Los fondos aún no han comenzado a operar y dependen totalmente del visto bueno de la SEC, pero el simple anuncio ha sacudido a un mercado donde el ánimo está bajo mínimos.

En las últimas semanas, los ETF de bitcoin al contado en Estados Unidos han pasado de ser el símbolo de la institucionalización del cripto a un termómetro de desconfianza: las salidas netas superan ya los 5.700 millones de dólares entre noviembre y enero, mientras que en una sola sesión reciente se registraron reembolsos por más de 410 millones. Al mismo tiempo, el patrimonio conjunto de estos productos ha caído por debajo de los 100.000 millones, tras un máximo cercano a los 168.000 millones en octubre de 2025, reflejando un ajuste de casi 70.000 millones en apenas unos meses.

El contraste entre el deterioro del sentimiento y la ambición de los nuevos productos de Truth Social es evidente: mientras muchos gestores reducen exposición, Trump Media decide doblar la apuesta cripto y tratar de captar a los inversores que creen que la caída actual es una oportunidad histórica.

Dos ETF para probar el apetito del mercado

Los dos vehículos propuestos por Truth Social Funds responden a lógicas distintas, pero complementarias. Por un lado, el Cronos Yield Maximizer ETF busca ofrecer exposición al token CRO, nativo del ecosistema de Crypto.com, combinada con las recompensas generadas por operaciones de staking. Es decir, no solo replica el precio del activo, sino que intenta capturar el “extra” de rentabilidad que producen los validadores en redes de prueba de participación.

El segundo producto, el Truth Social Bitcoin and Ether ETF, quiere empaquetar en un único instrumento la evolución de las dos grandes criptomonedas, BTC y ETH, incorporando además los ingresos de staking sobre Ethereum. La idea es clara: ofrecer un “cesta blue chip” que simplifique la vida al inversor minorista y, al mismo tiempo, sirva de puerta de entrada regulada para patrimonios más conservadores que no desean gestionar claves privadas ni lidiar con plataformas cripto.

Este doble enfoque recuerda a la estrategia de gestoras tradicionales como Franklin Templeton, que ya ha lanzado un ETF con una combinación aproximada de 80% bitcoin y 20% ether, evidenciando que el binomio BTC/ETH se ha consolidado como núcleo duro de la inversión cripto regulada. La diferencia es que, en el caso de Truth Social, el empaquetado se hace bajo una marca cargada de connotaciones políticas y mediáticas.

CRO y el gancho del ‘yield’ regulado

El ETF sobre CRO es, probablemente, la apuesta más arriesgada y reveladora. Cronos no es un activo “mainstream” al nivel de Bitcoin o Ethereum, y su comportamiento suele ser más volátil. Sin embargo, la alianza con Crypto.com —que previsiblemente actuará como custodio, proveedor de liquidez y responsable del staking— apunta a un intento de trasladar a un envoltorio regulado una práctica hoy reservada sobre todo a usuarios cripto sofisticados.

En esencia, el Cronos Yield Maximizer ETF promete algo muy simple de explicar y muy complejo de ejecutar: “cobra tu cupón cripto sin preocuparte por la parte técnica”. En lugar de que el inversor deba bloquear tokens en una wallet, interactuar con contratos inteligentes y asumir riesgos operativos, el fondo haría ese trabajo y distribuiría el rendimiento neto, tras comisiones.

El movimiento no está exento de fricciones regulatorias. La SEC ha mostrado históricamente recelo ante los productos que incorporan rendimiento por staking, precisamente porque difuminan la frontera entre un valor mobiliario clásico y una participación en actividades de validación de redes. La cuestión clave será si el regulador considera que, al encapsular el proceso en un ETF, los riesgos se mitigan lo suficiente como para no poner en cuestión su mandato de protección del inversor minorista.

Bitcoin y Ethereum: el paquete ‘blue chip’ de Trump

Si el ETF de CRO es el experimento de alto riesgo, el Truth Social Bitcoin and Ether ETF es la pieza destinada a ganar volumen. Se trata de un producto pensado para aquellos inversores que ya han interiorizado a Bitcoin como “oro digital” volátil y a Ethereum como infraestructura básica de la economía de contratos inteligentes, pero prefieren hacerlo vía mercado regulado y con un solo ticker.

El diseño se suma a una larga lista de iniciativas cripto impulsadas o bendecidas por el entorno de Trump. En 2025, la Casa Blanca ya anunció la creación de una Reserva Estratégica de Bitcoin y un “stock” de otros activos digitales, reforzando el relato de que Estados Unidos debe acumular criptoactivos como parte de su caja de herramientas geopolítica. En paralelo, Trump Media promovió un “Crypto Blue Chip ETF” con una cesta de cinco grandes monedas —entre ellas Bitcoin, Ethereum y Cronos—, además de varios ETF temáticos “America First” ligados a defensa, energía y REITs de estados republicanos.

El nuevo ETF BTC/ETH encaja como la pieza que faltaba en ese puzle: un vehículo que, sin ser revolucionario desde el punto de vista financiero, permite asociar la narrativa de “blue chips cripto” a la marca Truth Social y al discurso de soberanía económica que Trump explota desde la política y los negocios.

La SEC, entre la presión política y el precedente

La pelota está ahora en el tejado de la SEC, que se enfrenta a un expediente especialmente delicado. No se trata solo de autorizar dos nuevos productos cripto en un contexto de fuerte volatilidad, sino de sopesar el impacto institucional de permitir que un presidente en ejercicio, y principal accionista de la compañía promotora, impulse vehículos de inversión ligados a una clase de activos que él mismo ha elevado a cuestión de Estado.

Formalmente, la SEC es un organismo independiente, pero la presión política existe: la Administración ha impulsado directrices más favorables al sector cripto y ha reducido el tono de las acciones coercitivas frente a empresas del sector. “Si se aprueban sin matices, se abrirá la puerta a que cualquier figura política con plataforma mediática lance su propia gama de ETF cripto”, admite un abogado financiero que opera en Wall Street.

El precedente es relevante porque, a diferencia de las grandes gestoras tradicionales, Trump Media combina tres dimensiones poco habituales en un mismo emisor: plataforma social, brazo financiero y liderazgo político. Cualquier decisión —sea una aprobación rápida, una autorización condicionada o un veto— será leída tanto en clave regulatoria como en clave electoral.

Volatilidad extrema y fuga de capital institucional

El telón de fondo para estas solicitudes es un mercado cripto más frágil de lo que sugieren los titulares sobre adopción. En los últimos meses, empresas como Coinbase han encadenado caídas de ingresos asociadas a un desplome del volumen de negociación, mientras que prestamistas como BlockFills han tenido que congelar retiradas ante problemas de liquidez. Bitcoin, que llegó a superar los 120.000 dólares en 2025, cotiza hoy cerca de la mitad, y las pérdidas para los compradores más recientes se cuentan en decenas de miles de millones.

La consecuencia es clara: muchos inversores institucionales están reduciendo exposición, sobre todo en productos cotizados. Los datos de flujos muestran salidas netas de miles de millones de dólares en ETF de bitcoin en cuestión de semanas, con jornadas puntuales de reembolsos que superan los 400 millones. En este contexto, lanzar nuevos ETF no garantiza demanda; al contrario, implica competir en un espacio saturado, donde incluso gigantes como BlackRock concentran la mayoría de entradas de capital mientras productos más pequeños languidecen.

Para activos como CRO, la volatilidad es aún mayor. Si el mercado entra en una fase de aversión al riesgo prolongada, el ETF de Truth Social podría nacer en un entorno de salidas netas, obligando al emisor a redoblar esfuerzos de marketing y a asumir el riesgo reputacional de un estreno frío.

Estrategia política y mediática: más que un producto financiero

Más allá de la ficha técnica, el movimiento de Truth Social encaja en una estrategia de posicionamiento más amplia. La compañía ya ha utilizado su plataforma social para reforzar el relato de persecución por parte de las grandes tecnológicas y para presentarse como refugio de “libertad de expresión” frente al supuesto sesgo de Silicon Valley. Ahora, con estos ETF, añade una capa financiera al ecosistema: no solo ofrece un altavoz, sino también vehículos de inversión alineados con el discurso de “América primero” y soberanía monetaria.

Desde el punto de vista político, el mensaje es potente: “si Wall Street da la espalda al cripto, lo haremos nosotros”. Estos productos permiten a Trump dirigirse a una base de votantes e inversores que ve en las criptomonedas una forma de resistencia frente a bancos centrales, inflación y regulación considerada excesiva. Y, al mismo tiempo, refuerzan los intentos de atraer donaciones y apoyos de una industria que ha crecido a golpe de valorizaciones exponenciales y fortunas súbitas.

El contraste con la aproximación europea, más centrada en prudencia regulatoria y marcos como MiCA, resulta demoledor: mientras en Bruselas se prioriza la protección del inversor y la estabilidad, en Washington el debate se mezcla con la campaña electoral y con la disputa por quién controla la narrativa tecnológica de la década.

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